El director de Rosatom le propone al G8 energía nuclear para las naciones en vías de desarrollo

12 de julio de 2008

7 de julio de 2008 (LPAC).— Sergei Kiriyenko, director de la empresa estatal de energía nuclear de Rusia, Rosatom, escribió un comentario editorial muy conciso, publicado por el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) el 7 de julio, bajo el encabezado: "La energia nuclear puede ayudar a los países en desarrollo". La nota, además de esbozar la posición de los rusos en la cumbre del G8, es también una intervención importante en Alemania, donde el gobierno sigue aferrado a su línea antinuclear, pregonando planes para otros 30 "parques eólicos" en laz zonas del Báltico y el Mar del Norte. Aunque "la energía nuclear no es la única respuesta" —dice Kiriyenko en esta intervención muy bien pensada en lo psicológico—sí es, "sin lugar a dudas, uno de los instrumentos más importantes" para resolver los problemas que el G8 ha puesto en el temario de discusiones para su reunión cumbre en Japón: la crisis mundial de alimentos, el calentamiento global y la insuficiente distribución de fondos para el desarrollo (o sea, la situación de África).

Empieza desenmascarando como mentirosos a quienes dicen estar a favor del "clima" pero continúan prohibiendo la energía nuclear. Europa ya "ahorra" la emisión de 700 millones de toneladas de CO2 con el uso de la energía nuclear, Japón 270 millones de toneladas, y Rusia aumentará el porcentaje de eléctricidad generada con energía nuclear de 16 a 20 a 25% para el 2030, y así disminuirá sus emisiones de dióxido de carbono de 10 a 15%. No se trata de simples planes, subraya: ya se asignó el dinero para hacerlo.

Luego habla de la importancia de la energia nuclear para las naciones en vías de desarrollo. Con el perfeccionamiento de reactores nucleares pequeños y medianos ya existentes, los países de África, "hasta la fecha desaventajados por falta de una red eléctrica moderna", ahora podrán avanzar. "Los países en vías de desarrollo, en especial, pueden sacar doble ventaja de la energia nuclear, usando el proceso de enfriamiento para la desalación del agua, y así contribuir a resolver la crisis alimentaria de Africa".

El planteamiento de Kiriyendo suena como el del destacado economista estadounidense Lyndon LaRouche, para quien sólo la energia nuclear puede salvar del genocidio económico al sector en vías de desarrollo.

Según Kiriyenko: "El acceso a la enegía segura y barata es una precondición decisiva para el desarrollo sostenible de cualquier nación. Un número creciente de países industrializados o a punto de industrializarse reconocen la necesidad del uso pacífico de la energía nuclear en su territorio. Para el 2030 habrá 600 reactores nuevos operando en el mundo".

Por último, Kiriyenko describe cómo Rusia pretende establecer un nuevo sistema de seguridad para el desarrollo de la energia nuclear, y mejores medidas contra la proliferación de armas nucleares, como una red de suministro de combustible nuclear.

Rusia ya construyó el primero de estos centros de suministro en Angarsk. "Angarsk tendrá —bajo el control de la Agencia Internacional de Energía Atómica— una reserva mínima de uranio de bajo enriquecimiento, y le garantizará a cada país, aparte de cualquier consideración política, una entrega segura de elementos nucleares". Ojalá esto también lleve a la abolición de las barreras comerciales artificiales en Europa y EU en relación a las cláusulas sobre el doble uso, dice.

Por tanto, los timoratos y los ecofanáticos pueden calmarse, y los políticos podrán librarse al fin del apartheid tecnológico anglofrancés impuesto contra Alemania.

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