De qué se queja Gordon: EL IMPERIO SE DESMORONA

30 de julio de 2008

por Lyndon H. LaRouche Jr.

27 de julio de 2008

La noticia desde Escocia el fin de semana es que el Imperio Británico se desmorona. Hoy, como en todas las tragedias de Shakespeare, celtas y demás, del pasado, el actual primer ministro británico, Gordon Brown de los Laboristas, no tiene una mayor falla personal para todos sus problemas actuales, que esa, que ahora está surgiendo: primero, nació en el momento equivocado; segundo, fue su suerte que lo dejaran el mando en el momento en que el capitan anterior, el primer ministro Tony Blair, había abandonado el barco ya hundiéndose dejando al mando al desafortunado Gordon.

Fue entonces por la mala suerte de Gordon, que se encuentra ahora hundíendose políticamente en el último cabo del imperio que lo llamó a prestar servicio.

No existe forma posible en la que el Imperio Británico, actualmente en desintegración, pueda salir vivo de la catástrofe actual. El ahínco del imperio decadente por echar abajo a los Estados Unidos que el Presidente Franklin Roosevelt condujo a la victoria por sobre la plaga de los regímenes fascistas que la misma Gran Bretaña había lanzado sobre el desventurado continente de Europa después de la Primera Guerra mundial, ha dado como resultado ahora que la Gran Bretaña imperial se ha condenado a sí misma la estilo del hombre que destruye a su pretendida víctima amarrándose los dos, villano y víctima, al ancla de un barco británico de tontos, en proceso de hundirse.

Uno se pregunta: ¿qué resultará para los sobrevivientes del hundimiento del barco? Las noticas de Escocia parecen sugerir el resultado: El Telegraph de Gran Bretaña parece haber recogido, un poco esperanzadamente, un resto del aroma pertinente. Un vistazo a la situación al principio del siglo XVIII, con la reina Ana, sugiere lo que posiblemente pudiera surgir de los escombros de esa tiranía liberal angloholandesa que se impuso sobre las islas británicas, especialmente, con el efecto de largo alcance del verdadero autor del liberalismo, el bribón veneciano Paolo Sarpi. Lo que se pegó junto de esas islas británicas bajo los herederos de Sarpi, ahora está en el proceso de venirse abajo.

Esto no es para sugerir que las partes históricas del pasado de las islas van a regresar al status quo anterior; más bien, algo que combine una reverberación de las tradiciones de siglos pasados, se va a mezclar con la experiencia del reino del imperio fracasado, para producir algo nuevo. Sin embargo, primero, las partes buscarán hacer valer su independencia, y después, como despertando la mañana después del fin de semana, como lo acostumbran en estas islas, pensarán sobre reunir de nuevo las viejas partes de una manera nueva.

Mientras tanto, si nosotros en Estados Unidos logramos descascarar la locura que ahora reina en los círculos gubernamentales y económicos de E.U.hoy, vamos a tener que pensar seriamente en arreglar el lio en los otros centros de habla inglesa del mundo trasatlántico. ¿Qué es lo que se pudiera esperar que reemplazara a la Gran Bretaña, auto-arruinada, de hoy?

El cambio

Dado que estamos considerando ambos lados del Atlántico en esta materia, debemos proseguir de la siguiente manera en un vistazo al futuro.

Lo que sucederá, en ambos lados del Atlántico, en el próximo mes de agosto, será una gran aversión popular en contra de la arrogancia de los regímenes y los estratos sociales gobernantes en ambos lados de una sociedad Atlántica en quiebra. En particular, los norteamericanos, cesarán de agarrarse los cabellos cuando los tiranos del imperialismo financiero los acosen. A este respecto, sera una experiencia verdaderamente adversa para aquellos que están agarrados desesperadamente de las riendas de la tiranía financiera actualmente.

Debemos esperar y trabajar para asegurar no experimentar una nueva atrocidad sangrienta jacobina, en este respecto. Ese esperado prospecto no está garantizado actualmente en lo más mínimo; pero sigue siendo una posibilidad. La regla en tales situaciones históricas de este tipo es proveer en cierto modo un liderato útil para poner las cosas juntas. Solo los tontos dejarían de pensar sobre los prospectos de un gran cambio quizá terrible, que se avecina. Es en la medida en que algunos de nosotros pensemos prudentemente sobre las alternativas futuras, que se pueden evitar los peores prospectos.

Nosotros los patriotas de Norteamérica debemos esperar el surgimiento de una Gran Bretaña letrada, de ingleses, galos y escoceses, entre otros habitantes, de la jerigonza de la cultura política de la actual tiranía sarpiana, que ha reinado por muchos siglos desde la muerte de la reina Ana, y desde el Shakespeare que los lacayos de Sarpi trataron tan mal. A los norteamericanos y los pueblos de las islas británicas los unirá la memoria de la aflicción de la están en proceso de aliviarse, como lo sugieren los últimos acontecimientos en Escocia.

Yo dudo, enormemente, que se deban asimilar aquellas islas en alguna especie de unión política trasatlántica. Al ponerle la etiqueta de "último cabo" al imperio liberal angloholandés, se marca el momento para un sistema mundial de cooperación entre lo que son, respectivamente, estados nacionales actualmente soberanos, que deberán, esperamos, encontrar que sus diferencias son agradables.

Actualmente, simplemente debemos mantener en mente este prospecto y actuar en consecuencia.

Los imperios van y vienen, pero la vida tiene que continuar.