La necedad consensual del Sr. Paulson

1 de agosto de 2008

Por Lyndon H. LaRouche, Jr. 30 de julio del 2008 (LPAC).— El supuesto remedio presentado por el comité de hecho encabezado por el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Paulson, es es emblemático del caso en el que el supuesto remedio escogido resulta en una manifestación más virulenta de la misma enfermedad que ha sido la causa de la ruina de nuestra nación que acelera de manera frenética hasta el momento.

La esencia de la locura desastrosa en este caso del secretario Paulson es que la búsqueda vehemente desesperada de un consenso terminó en el diseño de un remedio propuesto concebido para defender la enfermedad.

En el caso de la fase terminal en potencia de una enfermedad tal como la que se apodera en este instante de Europa y Norteamérica, nos amenaza una catástrofe causada por el hombre por las mismas doctrinas forjadoras de políticas de práctica que el secretario Paulson y sus cómplices han corrido a defender. De esta manera, tontos, no Dios, sí crean todas esas catástrofes que hunden civilizaciones enteras en catástrofes comparables a ésa de la Nueva Era de Tinieblas de la Europa del siglo 14.

El único remedio que funcionaría es el que yo he propuesto. Mi propuesta da coces contra el aguijón, ciertamente. Ciertamente, me regocijo de la oportunidad de hacer eso justamente. Ésa, en principio, es la única vía de acción que en realidad podría funcionar.

Por tanto, si nuestra nación se va al Infierno, que parece azotará pronto bajo los designios de semejantes remedios falsos como ése apenas propuesto por Paulson, y otros, la culpa se encuentra por completo en su fracaso intelectualmente cobarde de optar por la alternativa sin consenso que yo he presentado.

Todas las grandes tragedias de la historia fueron, por definición, creadas por un consenso, al igual que un secretario Paulson trágicamente equivocado, y otros, carente de temple, hayan optado prostituirse ante un a todas luces consenso fatal de intereses financieros depredadores que saquen nuestra nación y su población, en vez de poner en riesgo la desaprobación de esa chusma de financieros depredadores, un interés financiero tipificados sólo por depredadores tales como Felix Rohatyn y George Soros, causantes principales de la ruina ya en marcha en estos momentos de nuestra propia nación y otras.

Sólo existe un remedio aceptable a la vista de todo verdadero patriota en este momento. Proceder en la huella del presidente Franklin D. Roosevelt, o ser destruídos por el Creador, por no hacerlo.