En el Senado: hay que prohibir las "bolsas clandestinas" de los derivados delictivos

17 de octubre de 2008

14 de octubre de 2008 (LPAC).— El presidente de la Comisión de Agricultura del Senado, senador Tom Harkin (D-Iowa) inauguró hoy su audiencia sobre los derivados y la crisis financiera, con cierta promesa de acciones sanas, al preguntarse: "¿No deberíamos simplemente prohibir estas cosas? El desplome se debe en gran parte al tráfico de swaps de créditos incumplidos (CDS por siglas en inglés), obligaciones de deudas colateralizadas (CDO, por siglas en inglés) etc. ¿No deberíamos de prohibirlos simplemente?". Conforme avanzaba la audiencia, Harkin se hechó para atrás ¡cuestionándose si el Senado de Estados Unidos tenía la autoridad para prohibir los derivados financieros!

Pero el primer testigo, el Comisionado de Seguros del Estado de Nueva York, Eric Dinallo, hizo estallar la bomba en las audiencias cuando calificó los mercados de swaps de créditos incumplidos como "bolsas clandestinas, que fueron proscritas en 1909, despues del pánico de 1907". Dinallo le presentó a la Comisión copias de las leyes estatales con las que se declararon empresas delictivas a las "bolsas clandestinas".

Dijo Dinallo que un 90% de las transacciones con derivados CDS son básicamente una actividad de "bolsa clandestina".

Harkin respondió, "¡Nunca lo pensé de esta forma! ¡Bolsas clandestinas!"

Aunque se usa coloquialmente para referirse a una actividad financiera especulativa fraudulenta, malhecha, en general, "bolsa clandestina" es un término con una definición específica bajo el derecho penal de muchos estados donde es delito operar una de esas.

Las bolsas clandestinas, que proliferaron en los 1880 y los 1890, pero especialmente llevaron al pánico de 1907, le ofrecían a pequeños inversionistas préstamos "super" garantizados (hasta un 99%) para comprar un interés derivado en acciones de la bolsa y bonos. La bolsa clandestina cobraba intereses sobre la garantía y estableció honorarios. PERO, nunca se compró realmente ninguna acción. Las transacciones simplemente se fueron a los "bolsillos" y no se ejecutaron en ningún intercambio. El cliente estaba haciendo simplemente una apuesta accionaria "corta" o "larga", ya sea a favor o en contra de la bolsa clandestina que le estaba prestando dinero para hacerlo, justo como en un casino. El enorme apalancamiento le "ofrecía" al pequeño especulador una enorme ganancia. Pero las bolsas clandestinas compraban o vendian, a su gusto, sus propias posiciones accionarias, para hacer que subieran o bajaran los precios y esquilmar a sus clientes, quedándose con su dinero.

Eso son los derivados con créditos swaps (canje, en español). Asi que parece que el secretario del Tesoro Hank Paulson anda jugando a la bolsa clandestina.