LaRouche: Un Nuevo Bretton Woods debe revivir la Paz de Westfalia

18 de octubre de 2008

16 de octubre del 2008 (LPAC).— Lyndon LaRouche respondió hoy a los informes sobre una conferencia de Jefes de Estado para un "Nuevo Bretton Woods" planeada para fines de noviembre y afirmó que dicha reunión debe basarse en los principios de la Paz de Westfalia, el acuerdo de tratado de 1648 que puso fin a la Guerra de los Treinta Años en Europa y estableció el principio de cooperación entre Estados nacionales soberanos en torno a la idea del "provecho del prójimo".

Al cierre de la cumbre de Jefes de Estado de los 27 miembros de la Unión Europea hoy, el Presidente francés Nicolás Sarkozy, presidente en turno de la UE, declaró que dicha conferencia tendría lugar en la ciudad de Nueva York en unas semanas. El primer ministro Gordon Brown llegó a la reunión de Bruselas con un plan de siete páginas de un nuevo esquema financiero global, el cual, también él, denomina como "Nuevo Bretton Woods", aunque el plan de Brown deja por fuera cualquier regulación de los llamados "paraísos fiscales" o de los fondos especulativos.

LaRouche advirtió que "si los Jefes de Estado que proponen convocar esta conferencia, hablan sobre alguna clase de conjunto de términos negociados, entonces pueden olvidarlo. No funcionará. Ahorita mismo, ningún gobierno tiene soberanía genuina. De manera que se tiene que regresar a los principios básicos, incluyendo la restauración de la verdadera soberanía nacional".

LaRouche explicó que "cualquier acuerdo, cualquier discusión, debe girar en torno al provecho mancomunado de todos. Se debe empezar con el criterio de la Paz de Westfalia, o no se llegará a ningún lado".

Lyndon LaRouche ha sido por décadas el arquitecto precisamente de diche propuesta de un Nuevo Bretton Woods. LaRouche ha propuesta que las Cuatro Potencias —Estados Unidos, Rusia, China e India— asuman el liderato de convocar a una conferencia que lleve a cabo una reorganización por bancarrota del actual sistema financiero global irremediablemente en bancarrota, y establezca, por acuerdo de un tratado, un nuevo sistema de tipos de cambio fijo, y acabe con la tiranía de la especulación monetaria. LaRouche recalcó de nuevo que los gobiernos del mundo deben acordar una serie de programas de desarrollo a gran escala de la más alta prioridad y establecer un mecanismo para la emisión de créditos a largo plazo y bajas tasas de interés que lance de inmediato dichos programas de desarrollo.

"Con el lanzamiento de los grandes proyectos necesarios con urgencia en cada continente", declaró LaRouche, "podemos darle contenido a la idea del provecho del otro".

Tomemos las zonas más empobrecidas del globo, empezando con África, y construyamos ferrocarriles de alta velocidad, plantas nucleoeléctricas, sistemas modernos de gestión de aguas. Puede ser que nos lleve varias generaciones realizar cabalmente los beneficios de estos planes, pero este tipo de esfuerzos, comenzando con la reorganización por bancarrota del actual sistema liberal angloholandés de globalización, de libre comercio, de especulación y genocidio malthusiano, encarna la esencia misma del principio de Westfalia. No perdamos tiempo".