¡Sometan al sistema a la bancarrota ahora: El salvataje aniquila la economía!

7 de noviembre de 2008

6 de noviembre del 2008 (LPAC).— La insistencia en imponer una solución monetaria a la bancarrota del sistema financiero no sólo es corrupta e incompetente sino que también está acabando con lo que queda de la economía global. Ya se han bombeado billones de dólares a lo bancos en los Estados Unidos y Europa, pero éstos están restringiendo no obstante la emisión de crédito para áreas cruciales de la economía. De particular importancia es la cancelación de los bancos de cartas de crédito y líneas de crédito a los embarcadores que transportan materias primas y bienes más acabados alrededor del mundo. De esa manera los bancos están paralizando el comercio mundial en un esfuerzo necio, y suicida, de salvarse sólo ellos. La razón de que los bancos no estén prestando es bastante simple: están quebrados sin remedio, sentados en pérdidas mucho más allá de lo que hayan admitido, mucho más allá de lo que puedan imaginar muchos banqueros; apenas sobreviven, desesperados por tomar todo el dinero que puedan, mientras sueltan tan poco como puedan. Estamos hablando principalmente de los bancos internacionales, cuyas operaciones especulativas en los mercados de valores y derivados les ha significado pérdidas en órdenesd e magnitud múltiple más grande que el de sus bases de capital, bancos que forman parte integral del sistema financiero liberal angloholandés. Los financieros, decididos a salvarse solos sin importar lo que pase conel resto de la humanidad, están deseosos de sacrificar los servicios y la infraestructura de los cuales depende la misma vida humana, un enfoque que es tanto genocida como suicida. Semejante política no puede ser tolerada por cualquier sociedad que desee sobrevivir.

La única manera de salvar a la humanidad de hundirse en una nueva Era de Tinieblas peor que la del Siglo 14 es someter al sistema monetario liberal angloholandés a través de un procedimiento de bancarrota, cancelando todas las obligaciones de derivados, congelando las montañas de deuda impagable que debe tratarse a miestra conveniencia, y proporcionar un flujo de crédito federal estadounidense para financiar los proyectos de desarrollo y otros programas necesarios para proteger a la población y restablecer la verdadera actividad económica.

Los banqueros que están restringiendo el comercio mundial están locos a todas luces, y también nosotros si toleramos sus acciones. Aún así, a estas alturas, nosotros podemos dar un vuelco a la situación y lanzar al mundo sobre el sendero hacia un nuevo Renacimiento. Sabemos lo que los oligarcas van a hacer, pero la alternativa en realidad depende de nosotros.