Citigroup: un caso de guerra financiera británica

25 de noviembre de 2008

24 de noviembre de 2008 (LPAC)— Bien avanzada la noche del 23 de noviembre, el Gobierno federal intervino para rescatar al Citigroup, acordando entregar al banco una inyección de capital de $20 mil millones de dólares y garantizar valores, préstamos y compromisos por $306 mil millones respaldados en bienes raíces residenciales y comerciales y de otro tipo. Citigroup tomará los primeros 29 mil millones de dólares en pérdidas de los valores garantizados y 10% de las pérdidas subsecuentes, y el gobierno asumirá el 90% restante. Además, la Reserva Federal "respaldará el riesgo residual" a través de un préstamo de no ayuda.

Es indudable que Citigroup necesita desesperadamente el dinero, pero igual están sus semejantes. El aspecto más interesante del caso es que Citigroup, como el banco estadounidense insignia a nivel internacional ha estado en la mira de los británicos, que desean eliminarlo como rival.

Los hechos esenciales son los siguientes:

* Todos los bancos internacionales grandes están quebrados sin remedio en posesión de cientos de billones de dólares de bienes sin valor y trillones de dólares de apuestas de derivados incobrables. La ilusión de solvencia en estos bancos no es otra cosa que un truco de contabilidad. Citigroup no está más quebrado que J.P. Morgan Chase, Bank of America, HSBC o el Banco Real de Escocia. De este modo, el señalamiento único de un banco, como ocurriera con Citigroup, es un blanco político.

* Citigroup es el banco estadounidense insignia en el mundo, activo en más naciones que cualquier otro banco. Tiene operaciones en 106 naciones, comparado con las 85 del HSBC, el banco insignia del Imperio Británico. El principal rival del Citigroup en los Estados Unidos, JP Morgan Chase, ha sido un banco británico desde sus comienzos (JP Morgan & Co. empezó como el brazo estadounidense del banco de Londres, J.S. Morgan). Cualquier cosa que debilite a Citigroup mejora la posición británica.

* El rescate de Citigroup lo detonó la caída de 50% en el valor de sus acciones la semana pasada, como consecuencia del asalto contra sus acciones orquestado por los británicos. Este asalto empezó un año antes con la publicación de un informe de la analista Meredith Whitney del Canadian Imperial Bank of Commerce, el cual decía que Citigroup enfrentaba miles de millones de dólares en pérdidas y debía dividirse en partes. Ese informe fue publicado en grande por el Wall Street Journal de Rupert Murdoch, brindando la cubierta para el asalto inicial británico contra Citigroup. Luego, HSBC presionó a Citigroup al incluir 45 mil millones de dólares de sus propios valores SIV en balance, poniendo de relieve la ulnerabilidad de Citigroup con los SIV.

La presión condujo a la renuncia del Presidente Ejecutivo de Citigroup Charles Prince. La acción más reciente fue el intento por parte del Equipo de Protección contra Hundimientos de rescatar a Citigroup con arreglos para que adquiriera la base de depósitos y valores selectos de Wachovia; se llegó a un acuerdo, pero luego Wells Fargo saltó para comprar Wachovia. El resultado fue un reinicio de la especulación en el Urinal de Murdoch y otros lados de que Citigroup no sobreviviría. Ésta es una operación británica clásica.

Lo último que debe señalarse es que este rescate del Citigroup no va a funcionar, como tampoco lo harán los procesos de rescate en general, por las razones que hemos expuesto una y otra vez. La única manera de salvar al Citigroup sería someterlo, al igual que el resto del sistema, a un proceso de bancarrota, borrando sus valores malos y reconstituyéndolo como una institución muy bien regulada comprometida en las operaciones bancarias tradicionales; no más especulación de derivados y demás. Cualquier otra cosa es un desperdicio de tiempo y dinero.