Tiempos difíciles para las hienas

10 de diciembre de 2008

9 de diciembre de 2008 (LPAC).— "Todo simplemente se evaporó", le dijo un banquero de Goldman Sachs al Wall Street Journal. Los banqueros que antes destrozaban compañías y saqueaban fondos de pensiones ahora se encuentran ellos mismos reducidos a la irrelevancia. Los otrora amos del universo, ahora corren con suerte si tienen empleo. "La banca de inversiones se ha convertido en un reino fantasma" dijo el Wall Street Journal "en donde todo mundo está ocupado pero nadie está haciendo nada", en donde "el estatus se obtiene con reuniones de calidad, no por las transacciones cerradas". La "realidad básica" de su profesión, dice el periódico, es un "exceso de banqueros". Si sientes que se te quieren salir las lágrimas ante los apuros de estas pobres almas que ahora se enfrentan a tener que vender sus yates y sus casas campestres y hacer recortes en otras cosas, quizá te ayude el saber que Wall Street jugó un papel decisivo en destruir las capacidades productivas de la economía de Estados Unidos, asolando a incontables empresas y familias norteamericanas. Este es el caso clásico de "ellos se lo buscaron" y por supuesto, nos la aplicaron al resto de nosotros.

Después está el espectáculo de hienas contra hienas, que vemos irrumpen en la medida en que miembros de la manada se voltean unos contra otros en instinto de conservación. Tomen el caso de Carl Icahn, el notorio jineteador de corporaciones, y Leon Black, dirigente de la gigantesca asociación accionaria privada Apollo Management. Antiguos aliados (ambos se enriquecieron de la maquinaria de bonos chatarra Drexel Burnham Lambert, Black como banquero de Drexel e Icahn como su cliente), ahora se están peleando por el dinero. Apollo necesita reducir su deuda haciendo que sus accionistas hagan efectivo solo 36 centavos por cada dólar, en tanto que Icahn, quien tiene una buena parte, dice que esto es un fraude y metió una demanda.

Hiena contra hiena. Quizá deban tener una reunión de calidad.