The Economist promueve una nueva Guerra de 100 Años en el Medio Oriente

12 de enero de 2009

12 de enero de 2009 (LPAC).— La edición del 10 al 16 de enero del principal vocero de la City de Londres, la revista The Economist dedica su artículo de portada y una extensa cobertura noticiosa a promover abiertamente una Nueva Guerra de l00 Años en el Medio Oriente, que tenga como eje la actual invasión israelí en Gaza. El principal editorial de la edición, sin firma y sin fecha, titulado "La guerra de los cien años - Cómo un exclusionismo creciente, la prominencia de las religiones, una nueva doctrina militar y una nueva guerra fría mantienen a raya la paz", promete que, sin importar si se retiran o no las fuerzas israelies de Gaza, ya se han encendido las llamas para otro siglo de conflictos perpetuos en la región.

En tonos de regodeo, la publicación de la inteligencia británica cataloga los últimos 100 años de conflicto árabe-judio, sin reconocer en ningún momento que la estrategia Sykes-Picot de Gran Bretaña, el juego imperial de 'dividir y conquistar' es precisamente el tipo de juego imperialista que han mantenido a la región en llamas. El editorial de The Economist defiende la partición de 1948, que siguió al fin del mandato británico sobre Palestina, y colma de elogios a Vladimir Jabotinsky como visionario, al tiempo que promueve la idea de que se ha abierto una nueva falla en la región, azuzando a Israel y los estados árabes moderados (incluyendo a la Autoridad Palestina) en contra de Irán y sus dos principales agentes, Hamas y Hizbula. Integra a la Unión Europa en la nueva ecuación, como los principales protectores de los palestinos, en tanto que Estados Unidos seguirá siendo el aliado más fiel de Israel. Aunque la Unión Europea está incapacitada para tratar con Hamas, por sus propios estatutos antiterroristas, los europeos encontrarán maneras de trabajar con el grupo, abriendo así también la posibilidad de fricciones severas entre Estados Unidos y Europa.

Todo esto, concluye The Economist, equivale a un enorme dolor de cabeza para el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, algo que encaja a la perfección en la agenda estratégica actual de Londres.

En verdad, el hecho de que el principal vocero de la oligarquía angloholandesa haya escogido destacar como noticia principal una nueva Guerra de los Cien Años en la portada de su última edición antes de la toma de posesión de Obama, habla cantidad sobre los planes de la oligarquía— y no solo para el Sudoeste Asiático. Lyndon LaRouche ha venido advirtiendo por algún tiempo que la oligarquía británica está determinada a desatar una nueva conflagración global, para reducir la población mundial a menos de 2 mil millones de personas, y los acontecimientos en Gaza solo se pueden entender en este contexto más global de la campaña de Londres por una III Guerra Mundial asimétrica. El hecho de que el agente clave de Londres en el gobierno saliente de Bush, el Vicepresidente Dick Cheney, esté prometiendo publicamente que va a estar al mando hasta el 20 de enero, sugiere que la próxima semana va a ser un tiempo especialmente peligroso para el mundo. Y el fanfarroneo abierto de Londres sobre el inicio de una nueva Guerra de los Cien Años, no hace más que confirmar esta amenaza.

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