Les presentamos el nuevo plan de rescate: más de lo mismo

13 de febrero de 2009

11 de febrero de 2009 (LPAC).— El secretario del Tesoro, Tim Geithner dió a conocer el nuevo programa de salvataje bancario del gobierno de Obama, alegando que "estamos reconfigurando de forma fundamental el programa del gobierno para reparar al sistema financiero". Sin embargo, el programa que describió está muy lejos de lograr su objetivo; lejos de ser un cambio fundamental, es más de lo mismo. Hay cambios, pero son irrelevantes. El primer paso necesario en cualquier plan de recuperación significativo, consiste en someter al sistema financiero muerto a un procedimiento de bancarrota, para borrar el mercado de derivados de miles de billones de dólares, congelar el resto de la deuda impagable, y reorganizar el sistema bancario en un nuevo sistema muy regulado en donde no se permita la especulación. Este es el enfoque que recomienda Lyndon LaRouche, traducido en legislación en la Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda (HBPA, por siglas en inglés). Es un paso que obviamente está reacio a dar el gobierno de Obama.

El programa que dio a conocer Geithner es básicamente una continuación de la política de salvataje fracasada del gobierno de Bush. Depende fuertemente de la capacidad para imprimir dinero de la Reserva Federal —que ya está irremediablemente en quiebra y debería clausurarse— y cuando menos pretende depender fuertemente en el financiamiento privado, que se está secando a pasos agigantados. El programa multimodal le inyectará aún más capital a los bancos; aumentará el uso de los subsidios federales en un intento por revivir los mercados de bursatilización de valores, ya muertos; y usará una combinación de fondos federales y privados para comprarle a los bancos basura tóxica. Asímismo, el programa de Obama le cambiará el nombre de 'Programa de Alivio a Activos en Problemas' a 'Programa de Estabilidad Financiera'. No va a funcionar.

Hay personas dentro del equipo de Obama que saben que estas medidas son insuficientes, y que tarde o temprano, se va a tener que adoptar la receta de LaRouche, si es que esta nación ha de sobrevivir. Los exhortamos a seguir luchando, para que cuando fracasen los programas de salvataje y de estímulos —y van a fracasar— se encuentre allanado el camino para un cambio fundamental genuino, de vuelta al Sistema Americano de Economía Política.