El camino al fascismo: los británicos promueven la nacionalización de la banca en Estados Unidos

26 de febrero de 2009

23 de febrero de 2009 (LPAC).— El Imperio Brutánico ha lanzado una ofensiva total para precipitar al gobierno de Obama a expandir de manera descabellada el rescate del quebrado sistema monetario del Imperio, usando el lema comercializador de "nacionalización de la banca". El estribillo de venta es que el gobierno tomaría control temporal de los grandes bancos y compraría sus activos inservibles, para que los bancos puedan así dar créditos nuevos. Este artificio "nuevo y mejorado" no es más que la estafa vieja, reempaquetada de nuevo para hacer que el gobierno, y por lo tanto los contribuyentes, rescaten a los especuladores con el pretexto de salvar el sistema bancario. Entre sus varios proponentes están el economista premio nobel Paul Krugman y ese genio de la ciencia económica, sir Alan Greenspan.

La punta de lanza de esta campaña es el asalto contra el Citigroup, cuyas acciones han sufrido el golpeteo de especuladores dirigidos desde Londres, para forzar al gobierno a que nacionalice el banco antes de que se desplome. Citigroup fue seleccionado porque es lo que los británicos llaman "un campeón nacional", un banco que tiende a considerarse más como banco estadounidense que como parte del Imperio, y por ende, tiene que ser destruido. Hasta hace poco, era el banco más grande de Estados Unidos, y opera en más países que cualquier otro banco en el mundo. Como tal, es el principal rival internamente del J.P. Morgan Chase, dirigido por los británicos, y el principal rival internacional del HSBC, el buque insignia del Imperio Británico, (es decir, el imperio liberal angloholandés cuyas oficinas centrales operativas están en la City de Londres). Haciendo que estalle el Citigroup y engatusando al gobierno de Estados Unidos para que lo nacionalice, sellaría la sauerte del Citigroup, y más importante, sellaría la suerte de Estados Unidos.

El peligro de que el gobierno de Obama caiga en la trampa, quedó en evidencia con el comunicado de prensa conjunto de la Tesorería, la Reserva Federal y otros organismos reguladores, mediante el cual el gobierno reiteró su "determinación a preservar la viabilidad de las instituciones financieras sistémicamente importantes" y promete "capital adicional" de ser necesario. Dichas fantasías a favor del rescate son tan peligrosas como estúpidas. Peor que las medidas técnicas específicas que están adoptando, de convertir las "acciones preferentes" del gobierno en los bancos a "acciones comunes de capital " que convierten al gobierno de hecho en copropietario, no solo prestamista; un paso en dirección a la política británica de "nacionalización".

Si Estados Unidos continúa por esta ruta de rescate significará el fascimo. Como si rescatar a los parásitos no fuera lo suficientemente malo, el tratar de imponer la austeridad necesaria para cubrir los costos del rescate sería mortal: los servicios sociales se recortarían hasta el hueso y aún más allá, en tanto que los impuestos y tarifas se irán hasta las nubles. Estos recortes no se pueden imponer más que a punta de pistola.

Se pueden ver indicios de esto en la sugerencia desquiciada del secretario del Transporte, Ray LaHoood, en el sentido de que Estados Unidos debe considerar imponerle impuestos a sus ciudadanos en base a las millas que viajan, un plan que involucraría rastrear los movimientos de cada vehículo en Estados Unidos. El modelo para esta operación policiaca a la Big Brother es Gran Bretaña, que se está convirtiendo a pasos agigantados en la más degenerada sociedad vigilada sobre el planeta. Es un regreso al modelo feudal de "amos y campesinos", en donde los campesinos tienen que pagarle a los amos simplemente por existir.

El gobierno de Obama debe dejar de lado el concepto tonto de "prueba de resistencia" de los bancos, que no es nada más que darle largas para demorar la instrumentación de la Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda (HBPA) de LaRouche. Los bancos están quebrados y el gobierno lo sabe. ¡Hay que cerrarlos! ¡No más rescates, de ninguna forma! ¡No más Big Brother! ¡No más largas al asunto!