The Economist se pavonea de la necesidad de legalizar las drogas

10 de marzo de 2009

9 de marzo de 2009 (LPAC).— La edición de The Economist del 7-13 de marzo de 2009, la publicación insignia de la oligarquía financiera de la City de Londres, ha probado de nuevo que Lyndon LaRouche está 100% correcto. El artículo de portada de la revista, titulado "Como parar la guerra a las drogas", es un llamado flagrante a poner fin a la guerra al narcotráfico, a legalizar las drogas, y un programa para reglamentar la producción y la fijación de impuestos a todos los narcóticos actualmente ilegales. .

El editorial principal de la edición, en realidad empieza con una referencia nostálgica a las Guerras del Opio del siglo 19: "Hace cien años, un grupo de diplomáticos extranjeros se reunieron en Shangai en el primer esfuerzo en la historia por prohibir el tráficos de drogas narcóticas. El 26 de febrero de 1909, acordaron establecer la Comisión Internacional del Opio, apenas unas cuantas décadas después de que los británicos libraron una guerra en contra de China para afirmar su derecho a vender esa cosa. Le han seguido muchas otras prohibiciones de drogas que alteran el estado de ánimo. En 1998 la Asamblea General de la ONU comprometió a los países miembros a alcanzar para el 2008 "un mundo libre de drogas" y que "eliminaran o redujeran significativamente" la producción de opio, cocaína y cannabis.

"Ese es el tipo de promesa" continua el editorial, "que les gusta hacer a los políticos. Aplaca el sentido de pánico moral que ha sido la asistente de la prohibición durante un siglo. Tiene el propósito de tranquilizar a los padres de adolescentes de todo el mundo. Sin embargo es una promesa enormemente irresponsable porque no se puede cumplir... De hecho la guerra a las drogas ha sido un desastre, creando estados fallidos en el mundo en desarrollo a la vez que la adicción florece en el mundo rico. Bajo cualquier medida razonable, esta lucha de cien años ha sido mezquina, asesina y sin sentido. Esa es la razón de por qué The Economist continua creyendo que la política menos mala es legalizar las drogas".

Si hubo alguna vez duda de dónde provenía la sofistería de George Soros, la revista insignia de Londres presentó exactamente argumentos idénticos para la legalización total de cada una de las drogas que destruyen la mente que los que bota su secuaz nazi con sus millones de dólares en propaganda. "La legalización no solo alejaría a los hampones", miente The Economist, "sino que transformaría las drogas de ser un problema judicial a ser un problema de salud pública, que es cómo debe ser tratado. Los gobiernos impondrían impuestos y regularían el tráfico de drogas, y usarían los fondos recabados (y los millones ahorrados en la aplicación de la ley) para educar al público sobre los riesgos de consumir drogas y cómo tratar adicciones". The Economist francamente admite que la legalización probablemente aumentaría los niveles de abuso de drogas. Pero, concluyen finalmente, ¿y qué?

"Aunque algunas drogas ilegales son extremadamente peligrosas para algunas personas, la mayoría no son especialmente dañinas. (El tabaco es más adictivo que virtualmente todas ellas). La mayoría de los consumidores de drogas ilegales, incluyendo la cocaína e incluso la heroína, las toman ocasionalmente. Lo hacen porque obtienen algún gozo de ellas (como sucede con el whiskey o los Marlboro suaves). No es tarea del Estado impedir que lo hagan".