James Galbraith: Una lección para hoy; el Nuevo Trato rompió con el papel anterior de los bancos y tuvo éxito

3 de abril de 2009

2 de abril de 2009 (LPAC).— James K. Galbraith, el experto de la Universidad de Texas sobre la exitosa recuperación del "Nuevo Trato" de Franklin Roosevelt, testificó el 31 de marzo en la Subcomisión Bancaria sobre Política Económica del Senado, presidida por el senador Sherrod Brown (D-Ohio), sobre las razones del éxito del Nuevo Trato

Galbraith afirmó que "al igual que nuestros problemas actuales, la Gran Depresión vinó de un desplome del sistema bancario y los valores de los activos: el Gran Crac. Esto eliminó la posibilidad de que la recuperación pudiera lograrse reviviendo al sistema financiero". Señaló que el seguro social y el empleo del gobierno fueron los elementos cruciales del éxito del Nuevo Trato y que "las políticas iniciales del Nuevo Trato no se concibieron como 'estímulo fiscal', sino más bien como programas para crear empleos y para inversiones públicas".

Galbraith también se refirió al papel decisivo de la Comisión Pecora: "El gobierno de Roosevelt entendió muy bien que la Depresión se había originado en el Gran Crac de 1929 y el desplome del sistema bancario de 1930, y que, en el corazón mismo del problema, como lo reveló la Comisión Pecora, había una cultura de corrupción, especulación, y arreglos entre ellos mismos en Wall Street".

Galbraith destacó que:

1) La política monetaria no fue un factor clave en la recuperación de FDR;

2) El "Nuevo Trato" de FDR "no fue un estímulo keynesiano" sino más bien programas económicos cuyo objetivo y resultados eran transformaciones cualitativas, no cuantitativas, de la economía y mejoras en los niveles de vida de los estadounidenses, y solo eran de "términos inmediatos" en el caso de los programas de ayuda inmediata y empleos temporales; y

3) El Nuevo Trato no solo "gastó" cantidades cuantitativas del PNB; creó nuevas instituciones de seguro social, sindicatos, regulaciones y una infraestructura totalmente nueva. Estas instituciones sociales le permitieron a la nación sobreponerse al "miedo" y la recuperación echó raices.

Galbraith denunció también a los "muchos economistas" que inexplicablemente cuentan el trabajo forzado de Hitler, Mussolini o Japón, o el casi trabajo forzado, como "empleo"; pero no cuentan los 3.5 millones de trabajadores en el momento cúspide de los "programas laborales" de FDR como empleados, generando asi cálculos absurdamente altos de desempleo durante todo el Nuevo Trato, al solo contabilizar como "empleados" a los del sector privado.

Galbraith también denunció por mentirosa descarada a Amity Schlaes, miembro del American Enterprise Institute (AEI), el nuevo nombre del fascista American Liberty Lobby. "La producción industrial se duplicó entre diciembre de 1932 y diciembre de 1936" dijo Galbraith. "Esto merece mencionarse porque algunas veces se niega; por ejemplo, en su libro reciente, "The Forgotten Man", la periodista Amtiy Schlaes escribe que la producción industrial no creció en Estados Unidos después de 1932. De hecho, se elevó muy rápidamente".