Destacado economista japonés: Borren todos los activos tóxicos "o se acaba el mundo"

10 de abril de 2009

9 de abril de 2009 (LPAC).— El destacado economista japonés, Daisuke Kotegawa, actualmente director ejecutivo que representa a Japón ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), solicitó una inspección urgente y simultánea, patrocinada por los gobiernos, de todos los bancos grandes, para evaluar y eliminar toda una gama de productos bursatilizados. Dijo que se deben valuar en cero estos activos tóxicos o entregarse a un "banco malo", que le regresaría fondos al banco original solo si se prueba que los activos pueden tener algún valor en el futuro, o los mismos bancos deben descontarlos. Solo sí, y cuando un banco pueda sobrevivir este proceso, debe el gobierno considerar la inyección de fondos. Las políticas de rescate actuales no pueden hacer nada para curar la crisis, insistió.

Kotewaga presentó esta política en presentaciones en varias universidades de Estados Unidos el mes pasado. En los 1990 y a principios de ésta década, ocupó varias posiciones destacadas en el Ministerio de Finanzas de Japón, en donde —dijo en una reunión reciente en el Instituto Brookings— era considerado un enemigo importante del Ministro de Finanzas Heizo Takenala, el principal arquitecto de las desastrosas políticas de privatización y desregulación del gobierno de Koizumi.

Kotegawa argumenta que cualquier enfoque de un banco malo que le compra activos tóxicos a los bancos con descuento, en vez de tomarlos a precio cero, al final no sería más que transferir una deuda enorme a los contribuyentes. Dice que se debe forzar a los bancos a llevar a cabo una autoevaluación de estos activos, bajo lineamientos federales, pero que a esto le debe seguir una inspección oficial de autoridades del gobierno, dado que si se les deja solos, los bancos no tienen ningún incentivo para que se conozcan honestamente los activos, y que la falta de cooperación por parte de los bancos debe originar que se presenten cargos penales contra los ejecutivos.

Este enfoque se hace eco de la demanda de LaRouche de una reorganización por bancarrota al estilo FDR de todo el Sistema de la Reserva Federal, coordinado con políticas similares a nivel internacional, salvando los bancos autorizados a la vez que se permite el desplome de las contrapartes acreedoras (principalmente fondos compensatorios y especuladores similares).

Kategawa destacó que si no se adopta pronto este enfoque, entonces será inevitable un ciclo vicioso entre el sector financiero y la economía real. Si continúa la locura de los rescates, dijo, o si se prosigue con el estupido concepto de una divisa mundial, para botar al dólar por los DEG (Derechos Especiales de Giro), entonces el dólar se desplomaría y esto sería el fin del mundo.