Salvemos vidas, salvemos la nación; acabemos con las HMO y reconstruyamos el sistema hospitalario nacional

20 de may de 2009

18 de mayo de 2009 (LPAC).— Este artículo aparecerá en la próxima edición de Executive Intelligence Review con fecha 22 de mayo.

Salvemos vidas, salvemos la nación; acabemos con las HMO y reconstruyamos el sistema hospitalario nacional

por Marcia Merry Baker

16 de mayo de 2009.— Si en medio de una crisis económica, con necesidades médicas insatisfechas, una nación decide reducir los gastos en los servicios de salud, disminuir el número de hospitales y recortar los tratamientos, ¿qué pensarías sobre las intenciones de su gobierno? ¿Asesinato premeditado?

Esto es precisamente lo que hizo el gobierno republicano de Nixon en 1973, con el apoyo de los demócratas, cuando lanzó el programa de "organizaciones para el manteniemitno de la salud" (que desde entonces se conoce por sus siglas en inglés, HMO), una iniciativa para recortar los costos de los servicios de atención médica, con fines de lucro, que fue el pretexto para sustituir el sistema de salud pública y hospitalario funcionable que existía. En las décadas siguientes el sistema de las HMO logró el resultado que buscaban: socavar la infraestructura médica de E.U. hasta el punto de crear la actual crisis en los servicios de salud.

(Con el pretexto de "administrar" los costos de la atención médica, las "organizaciones para el mantenimiento de la salud" —también conocidas como "organizaciones para la administración de la atención médica"— las HMO, en realidad se encargan de restringir, y en muchos casos negar, los servicios de salud; para ello cuentan con el control de las compañías de seguros y la administración de las clínicas y laboratorios privados—ndr)

Ahora el gobierno de Obama, con su campaña de médicos nazis para "reformar" los servicios de salud, pretende seguir con lo mismo, pero a fondo. Este plan tiene que pararse en seco, antes de que empiece a matar. Tenemos que prohibir y acabar con todas las HMO de todas las formas. El sistema de las HMO fue impuesto sobre los servicios de salud; se puede remover de los servicios de salud de Estados Unidos.

El sistema de atención médica en E.U. está entrando en una emergencia de salud pública, que se puede medir en términos económicos físicos por la caída en la capacidad de proporcionar atención médica per capita. Está muy por debajo de los requerimientos de camas por cada mil, doctores por cada 100,000, y disponibilidad de equipo. Los hospitales públicos están cerrando o se reducen a un ritmo de crisis. Ya no existe la logística para hacerle frente a una temporada "normal" de influenza, ya no digamos a una pandemia.

Esta crisis en la infraestructura médica es el resultado de haber permitido durante 28 años el saqueo del sistema de los servicios de salud mediante la "atención médica administrada", y de instrumentar el desplome de la infraestructura que se había venido construyendo desde 1946 hasta los 1970 al amparo de la Ley Hill-Burton. La Ley Hill-Burton, la Ley de Construcción y Estudios de Hospitales de 1946 (llamada así por sus patrocinadores, el senador demócrata de Alabama, Lister Hill, y el senador republicano de Ohio, Harold Burton) estaba dedicada a proporcionar obligatoriamente, y financiar, la atención médica de todos los ciudadanos con centro en hospitales.

En 1973, el Presidente Richard Nixon firmó el proyecto de ley que creó las HMO en contra de slstema Hill-Burton, para convertirlo en ley: la Ley de Desarrollo de Recursos y Organizaciones de Mantenimiento de la Salud. Este cambio en la política federal le permitió a los intereses financieros privados interponerse entre los ciudadanos y sus proveedores de servicios de salud. Disfrazados de "administradores" de la atención médica, estos intereses financieros se podían enriquecer delimitando la atención médica que recibían los pacientes y la cantidad de compensaciones que se les daba a los hospitales, doctores y otros. De esta forma, los intereses financieros privados dirigieron el desmantelamiento de la infraestructura.

En 1993, cuando se vislumbró apenas la posibilidad de ponerle freno a su saqueo con la iniciativa de seguro a la salud de Hillary Clinton y la Casa Blanca, ésta fue aplastada. En los años siguientes, hasta el Medicare (servicio médico para mayores de 65 años) y Medicaid (servicios médicos para pobres e indigentes) fueron puestos a la disposición de esa estafa de atención médica "administrada".

Hoy, los saqueadores están dentro de la Casa Blanca; tipos como Larry Summers, Peter Orszag, Dr. Ezekiel Emanuel, Nancy-Ann DeParle y otros (ver artículo [a:href="\/news\/2009\/05\/18\/los-doctores-nazis-de-obama-y-sus-reformas.html"]Los doctores nazis de Obama y sus 'reformas'[/a]). Ahí, están dictando cómo deben continuar, hasta la muerte, los derechos de saqueo de las HMO, bajo la consigna de "ahorrar dinero", mediante la "reforma" a los servicios de salud. Los ciudadanos están recibiendo "razones" de la era de Hitler de por qué tienen que aceptar recortes médicos drásticos, enfermedades y muerte. Por ejemplo, tienen que renunciar a lo que se califica de "tratamiento excesivo, antieconómico" en los últimos meses de vida.

El Presidente Obama ha proclamado como su principal prioridad esta medicina nazi disfrazada de "reforma" a la salubridad. Hasta ahora, el Congreso está marchando en filas cerradas bajo la dirección de los senadores Max Baucus (D-Mont.), y Charles Grassley (R-Iowa) para aprobar apresuradamente la legislación de una reforma abarcante para junio.

Lyndon LaRouche ha encabezado repetidamente el ataque en contra de los saqueadores de las HMO y a favor de un enfoque moderno de la Hill-burton. En 1992, el comité de Demócratas por la Recuperación Económica y el comité de campaña de LaRouche publicaron un folleto de 25 páginas, "A Resolver la crisis en los Servicios de Salud", en contra de las HMO. En 1996, LaRouche encabezó una campaña bajo la consigna, "'La 'atención médica administrada' es un Crimen en Contra de la Humanidad". En 2000, el Comité de Acción Política de LaRouche publicó un documento nacional de 16 páginas titulado "¡Prohibamos Ahora las HMO! Antes de que te agarren a ti y a los tuyos", aportando un proyecto de legislación para revocar las leyes que autorizaron las HMO. Ahora, esto es asunto de vida o muerte para la nación.

El desarrollo de Infraestructura con la Hill-Burton

Casi al final de la II Guerra Mundial, el 26 de febrero de 1945, el senador Lister Hill dijo en el Senado, que tenía que haber "un programa de salud científicamente planificado, de largo alcance... con el fin de que toda nuestra población tenga acceso expedito a una atención médica científica". Para ello, dijo, se requieren "instalaciones de salud pública y hospitales adecuados". Parte de la preocupación de Hill era "el hecho impactante de que se encontró que casi un 40% de nuestros jóvenes en edad de prestar servicio militar no estaban físicamente aptos para el servicio militar".

El 13 de agosto de 1946, entró en vigencia la Ley 725, conocida como la "Ley Hill-Burton", en forma de enmienda a la Ley de Servicio de Salud Pública ya existente. En solo nueve páginas, la Ley Hill-Burton ordenaba la cooperación y financiamiento federal y local para lograr el objetivo de tener un hospital comunitario en cada condado, y garantizar servicios hospitalarios y relacionados para todos los ciudadanos. En areas rurales, el mandato era de una proporción de 5.5 camas por cada 1,000 habitantes (las regiones con escasa población dispersa requerían más de lo que era necesario); y en areas urbanas, la proporción era de 4.5 camas por cada 1,000. En los años iniciales, 1946-50, se inauguraron 600 nuevos hospitales generales, agregándose un promedio de 40 hospitales cada año hasta mediados de los 1960.

Al mismo tiempo que este auge en la construcción de hospitales le otorgaba por primera vez un hospital a muchos de los 3,089 condados de E.U., crecieron varios de los servicios de salud públicos y los programas de Investigación y Desarrollo aplicados a la medicina. La polio y la tuberculosis casi fueron totalmente eliminadas, y se redujeron otras enfermedades. Para mediados de los 1970, el objetivo de la Hill-burton de 4.5 camas por cada 1,000 casi se alcanzaba como el promedio nacional. Las enmiendas a la Ley Hill-Burton en 1954 autorizaban financiamiento para las instalaciones de cuidados crónicos, y, en 1965, empezaron a funcionar los programas de seguros médicos, Medicare y Medicaid.

Imponen la 'atención médica administrada'

Entonces se produjo el cambio. En febrero de 1971, el presidente Nixon solicitó crear las organizaciones de mantenimiento de la salud, siguiendo un libreto que le dieron los círculos financieros internacionales, los cuales, en el mismo período, habían logrado imponer una serie de medidas que favorecían a la globalización. Entre estas se incluía la desregulación de empresas de servicio público, privatización de funciones tradicionales del gobierno, y tasas de cambio flotantes a nivel internacional —todas con la intención de socavar las economías nacionales, a la vez de generar pillaje a favor de los círculos financieros.

Los extractos de las grabaciones secretas de la Casa Blanca de Nixon revelan cómo el presidente recibió un informe del asesor presidencial John D. Ehrlichman en 1971, para que respaldara "estas organizaciones de mantenimiento de la salud como Permanente, esa cosa de Edgar Kaiser" dice Ehrlichman. "Edgar Kaiser está manejando su negocio de Permanete con ganancia. Y la razón de porqué puede... hacer esto, yo hice que Edgar Kaiser viniera a hablarme sobre esto, y lo repasé con algún detalle. Todos los incentivos conducen a menos cuidados médicos, porque...entre menos atención médica les den, más dinero hacen... los incentivos van en la dirección correcta".

El 29 de diciembre de 1973 entró en vigor la nueva ley que permitía el proyecto piloto de las HMO. El senador demócrata Ted Kennedy, encabezó el apoyo bipartidista.

En los siguientes 20 años, promovieron la proliferación de la "atención médica administrada" mediante nuevas leyes y decisiones judiciales. La ley de 1973 aportaba un donativo de $375 millones para el proyecto piloto HMO, bajo la supuesta excusa de "contención de los costos". En 1975, se expandió este financiamiento, venciendo mediante votación un veto presidencial del Presidente Ford, y continuando hasta 1981. En 1976 y 1978, el Congreso les dió a las HMO más libertad de operación, incluyendo la libertad de negarse a pagar por ciertos tratamientos.

La inscripción en las HMO creció constantemente, mediante el anzuelo de menores tarifas de prima de seguro. En 1978 había 168 HMO en operación, con 6 millones inscritos. Para 1990 había 652 planes HMO, que cubrían a 34.7 millones de personas; en 1996, 60 millones. Hoy, se calcula que 154 millones de personas están registradas en servicios administrados; de estas, 109.7 millones están en PPO ("organizaciones de proveedor preferido", otra forma de saqueo administrado contra los pacientes) y 44.3 millones en HMO.

Control corporativo de la salud, y sus ganancias

Las 50 compañías de HMO más grandes controlan el 60% del mercado de la atención médica administrada. Las primeras cinco de éstas, según la revista Fortune para 2009, son UnitedHealthGroup ($81,000 millones de dólares en ganancias); Wellpoint ($61,000 millones de dólares); Aetna ($31,000 millones); Humana ($29,000 millones); y Cigna ($19,000 millones). Detrás de estas compañías se hallan las mismas instituciones financieras que ahora están robándose el dinero de los contribuyentes a través de los rescates financieros y otras estafas similares.

John Hoefle, de EIR, señala que "en una muestra de las HMO activas en este momento, aparecen seis bancos entre los principales propietarios institucionales: Bank of America, Bank of New York Mellon, Goldman Sachs, J.P. MorganChase, Morgan Stanley, and State Street. También aparece en la lista Barclays, el gigante bancario británico que recibió dinero de los contribuyentes estadounidenses para rescatarlo de la quiebra a través del plan de rescate a la aseguradoara AIG. La lista de propietarios incluye también a las principales firmas de fondos especulativos como FMR/Fidelity, Vanguard, Wellington, T. Rowe Price, Janus, así coo el gigantesco fondo de pensiones de los profesores, TIAA-CREF, y la enorme compañía de seguros francesa, AXA".

"Aunque esas instituciones, individualmente, poseen menos de 15% de una HMO, y a veces tan poquito como 1% o 2%, en su conjunto, son dominantes. Tomen el caso de WellPoint, que se promueve como 'la principal compañía del país en beneficios de salud cubriendo las necesidades de aproximádamente 35 millones de miembros médicos'. Para fines de 2008, 638 instituciones eran propietarias del 88% de su capital accionario. Los 10 principales propietarios eran: Dodge & Cox, 15%; Vanguard, 8%; T. Rowe Price, 7%; Barclays, 4.5%; Fairholme, 4.3%; State Street, 3.9%; Barrow, Hanley, Mewhinney & Strauss, 3.9%; Capital Research, 2.6%; Fairholme Capital, 2.5%; FMR, 2.3%; and Goldman Sachs, 2.1%", continúa Hoefle.

"WellPoint tiene un consejo directivo decididamente político, acorde con su propiedad financiera. Los directores incluyen a William 'Bucky' Bush, el hermano menor de George H.W. Bush; el ex senador republicano de Michigan, ex presidente de la Comisión Bancaria del Senado, Don Riegle; Susan Bayh, esposa del senador republicano de Illinois, Evan Bayh; y Sheila Burke, la ex jefa del despacho del otrora líder de la mayoría republicana del Senado, Bob Dole, republicano de Kansas".

La "administración" de la atención médica, para hacer ganancias, ocupa enormes capas de personal, un papeleo que se toma todo el tiempo del mundo, y por supuesto, enormes salarios para los ejecutivos. La Gráfica 1 muestra el agudo aumento en la cantidad de administradores de la atención médica en Estados Unidos, en contraste con la cantidad de enfermeras registradas, desde 1970 hasta 1995. El cálculo conservador es que el 30% de los costos de la atención médica "administrada" en el sector privado provienen de la administración, y a veces llega hasta el 50%.

En contraste, los costos administrativos del programa federal Medicare es de 2%. Un estudio de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental reveló que Estados Unidos podía financiar un programa de atención médica con cobertura nacional para todos los estadounidenses que no dispongan de seguro médico, simplemente con los ahorros en los costos administrativos.

En la década de 1990, varios estados aprobaron leyes contra ciertas prácticas escandalosas de las HMO, porque desde Washington se negaban a proteger al interés público. Las legislaturas estatales tomaron medidas en contra de la práctica de enviar a las mujeres a su casa inmediatamente después de un parto, o de premiar a los médicos por negarle a los pacientes tratamientos considerados muy caros, etc.

A pesar de todo esto, Washington le siguió otorgando trato preferencial a la pandilla financiera que está detrás de las HMO, como darles entrada a los programas de Medicare y Medicaid. La Ley de 1976 de las HMO comenzó a ofrecer las HMO como una opción bajo Medicare, y esto se amplió en 1983. En 1997 llegó la atención "administrada" para Medicare con el "Advantage Plan". El 8 de diciembre de 2003, Bush firmó la "Ley de Modernización de Medicamentos Recetados de Medicare", que le dio entrada a la venta de recetas "administradas" con el llamado Medicare Part D en 2006. Al mismo tiempo, se recortaron los pagos del gobierno a los proveedores de Medicare y Medicaid que no estaban en las HMO.

La realidad es que, el sistema de atención médica de Estados Unidos, basado en una red regional de hospitales, con programas de educación, salubridad y epidemiología, así como de prevención y tratamiento, se está desmoronando debido a la crisis económica, y el impacto acumulado de las estafas de la "atención médica administrada" por las HMO. Los funcionarios a nivel local y estatal libran sus batallas en la retaguardia para mantener sus puertas abiertas. El número de hospitales comunitarios ha caído de casi 7,000 a fines de los 1970, en la culminación del plan cobijado por la Hill-Burton, a menos de 5,000 hoy día. El promedio nacional de camas por cada 1000 personas ha caído a 3, desde los 1970 cuando era de 4.5. Cientos de condados en el país han perdido su último hospital comunitario.

La falta de salas de emergencia médica mismas es ya una emerfencia. De 1992 a 2003, la disponibilidad de salas de emergencia en el país se redujo en un 15%, mientras que en el mismo período, millones más de personas han requerido una sala de emergéncia, de acuerdo al Colegio Americano de Médicos de Salas de Emergencia. Los servicios de salubridad públic, diagnósticos, y todo tipo de programas similares se han reducido de manera drástica también. Por ejemplo, los procedimientos de rayos X para mamografías ha caído en un 16% de 2000 a 2008, de 43.9 millones de casos en el 2000, a 36.9 millones en 2008. El número de clínicas certificadas para mamografíaha caído en 13%, de 9,910 lugares en 2000, a 8,670 en 2008.

Hay escasez de personal de todo tipo. En 2000, el total del personal en las instituciones públicas dedicado a la atención médica en Estados Unidos sumaba 448,000 personas, que ya significaban 50,000 menos que en 1980. Lo cual es más grave si se considera el personal médico disponible con relación a la población total. En 1980 había 220 trabajadores dedicados al cuidado de la salud por cada 100,000 residentes en E.U.; en 200, se habían reducido a 158 trabajadores por cada 100,000 residentes. No ha habido ninguna mejora desde entonces.

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