'QALY' de Orszag: el "Vidas que no vale la pena ser vividas" de Hitler

1 de junio de 2009

31 de mayo de 2009 (LPAC).- Ian Overton del Movimiento de Juventudes Larouchistas (LYM) puso al descubierto la esencia estrictamente fascista de los QALY (los llamados 'Quality-Adjusted Life Years', o Años de Vida Ajustados a la Calidad) tan valorados y promovidos por Peter Orszag, Ezekiel Emanuel y demás, como la norma de una atención a la salud "necesaria", que una junta nacional de salud le otorgaría a la población en la "reforma" del Presidente Obamaa la atención médica. La naturaleza nazi de esta "vara de medir" salta a la vista de la descripción que hace de los QALY uno de sus principales diseñadores y promotores, la compañía británica, Health Utilities Inc., vástago de las universidades Sheffiel y Leeds, para asesorar al Servicio Nacional de Salud del gobierno del Reino Unido.

La compañia se describe a sí misma: "HUInc., se especializa en mediciones de la calidad de la vida con relación a la salud, basadas en la preferencia (utilidad) para uso en: la descripción de los procesos de tratamientos y resultados en estudios clínicos; evaluaciones económicas de los programas de atención a la salud".

Overton encontró que "el método por el cual estas personas llegan a la estandarización de la duración de sus vidas, calculadas y valuadas en términos monetarios, es una fórmula conocida como Quality Adjusted Life Years (QALY: Años de Vida Ajustados a la Calidad). Asi es como funciona: los pacientes llenan formularios, en donde les piden que clasifiquen varios síntomas biológicos, como visión, oído, movilidad, habla, destreza, felicidad, memoria, dolor, fertilidad y capacidad de cuidarse a sí mismo. Cada categoría tiene varias alternativas de severidad de incapacidad, cada una con una calificación en puntos diferente. Entre más graves sean los síntomas, más alta es la calificación". Se agregan otros informes sobre la condición previa y tratamiento de la persona, y esto, según la hoja de proceso de la HUI, genera "Niveles de Utilidad", relativos a la "Población en General", al grupo demográfico del paciente y a sus "Utilidades de Atributo Unico".

Se genera una calificación general, y luego se pasa por la fórmula QALY estandard, es decir, se compara a una persona que se supone tiene una salud biológica perfecta. Recuerden el "físico ario ideal". El número resultante es el Health Related Quality of Life (Calidad de la Vida en Relación a la Salud, o HRQL) asignado a esa persona. De esto se saca el número y el costo de cada QALY adicional (definido como un año de "salud perfecta" que se puede ganar de los tratamientos posibles).

El uso del QALY para calcular las prioridades presupuestales nacionales ha sido usado por el desquiciado economista conductista Peter Orszag, por lo menos desde la época en que era director de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO por siglas en inglés). Por ejemplo, en el informe de la CBO de diciembre de 2007, Research in the Comparative Effectiveness of Medical Treatments (Investigación sobre la Eficiencia Comparativa de los Tratamientos Médicos) —que apuntaba hacia el organismo que terminó creándose en el 2009 y que fue financiado con la Ley Americana de Reinversiones y Recuperación de Obama— Orszag afirma: "Aunque la misma práctica de asignarle valores en dólares a años adicionales a la vida humana ha generado controversia, sin embargo... se dan como ejemplo comúnmente el cálculo de alrededor de $100,000 al año... La agencia podría calcular las relaciones costo-eficiencia y clasificar las opciones de tratamiento sobre estas bases".

Si el año de "salud perfecta ideal" vale $100,000 al año en cuidados médicos para restablecerla, ¿cuanto vale una QALY de la abuela nonagenaria, seriamente enferma del Presidente Obama, desde la perspectiva de Orszag, cuando tuvo el reemplazo de cadera? Menos, sin lugar a dudas, que el costo de un un procedimiento que en consiguiente no es "eficiente por el costo".

Pero el crimen es mucho peor. Overton subraya: "En este criterio de diagnóstico ni se considera nada que sea singularmente humanos; se reduce al hombre a una condición biológica. El proceso creativo, las contribuciones creativas a la sociedad que hace la mente de un ser humano individual, que se pueden hacer a pesar de la pérdida de todos los factores biológicos antes mencionados, es inexistente en todo esta metodología utilitarista. Algunas de las contribuciones artísticas, científicas y políticas más profundas hechas por las mentes más desarrolladas en el mundo se hicieron en los últimos 5 años de sus vidas, cuando ya sabían que se estaban muriendo y por lo tanto se dedicaron aún más a su trabajo creativo. La humanidad tiene una deuda eterna con estas personas, el sordo Beethoven, la sorda y ciega Helen Keller, el lisiado Franklin Roosevelt, el acabado por la tuberculosis Friedrich Schiller, el casi ciego Johannes Kepler, solo para nombrar a unos cuantos, que demuestra que el valor de la vida humana no se mide en dinero o en salud biológica".