Guía médica... para el genocidio

8 de junio de 2009

Guía médica... para el genocidio

5 de junio de 2009 (LPAC).— Cuando vas a una cita médica, ¿quieres ver a un perito en estadísticas, o quieres que te trate un médico?

El Instituto Nacional Británico para la Excelencia Clínica (NICE, por sus siglas en inglés, que cínicamente quiere decir "suave" o hasta "lindo", que no resulta tanto), cuyas políticas genocidas de reducción de gastos han sido documentadas por LPAC, ha trabajado, en los últimos 10 años para asegurarse de que sean los peritos en estadísticas —que como práctica general manejan análisis de costos y beneficio en las inversiones— los que dirijan la medicina. Promovieron la aceptación del programa presentándolo como "marcos de referencia comunes para evaluar las pautas de la práctica médica"; o sea, pautas con las que se ordena a los médicos que solo pueden recetar remedios y tratamientos cuyas estadísticas han mostrado que le ahorran la mayor cantidad de dinero a las compañías de seguros privadas.

En 1998, NICE ayudó a crear AGREE (otro nombre para embaucar incautos; en inglés significa "de acuerdo", y son las siglas de Appraisal of Guidelines Research and Evaluation), una red de planificadores y de "investigadores" que funciona en toda Europa y que se han puesto la tarea supuesamente de forjar un consenso sobre "un marco de referencia compartido" para desarrollar, informar y evaluar pautas aprobadas para la práctica médica. Investigadores de Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelandia fueron invitados a unirse al grupo fundado por la Unión Europea, representando a un grupo de naciones de Europa (Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, España, Suiza y el Reino Unido). En 2001, los miembros de AGREE del Reino Unido, los Países Bajos y Alemania, iniciaron la creación de una Red Internacional de Pautas (GIN, en inglés) mas amplia, "para armonizar" las metodologías para el desarrollo de las guías médicas a nivel mundial. Hoy en la GIN participan personas de 90 países. Francoise Cluzeau, de NICE, jugó un papel central en todo el proceso.

Ahora, el Gobierno de Obama afirma que la reducción de los costos requiere que el Congreso de Estados Unidos ordene que todos los pagos al Medicare estén supeditados a que se cumplan las pautas establecidas por NICE. Desde el 2003 se han llevado a cabo proyectos piloto en más de 260 hospitales, en los cuales se premia a los médicos y las instituciones que cumplen estas pautas, un programa apodado "pago por desempeño". Las aseguradoras privadas también tienen programas de incentivos similares.

La práctica de la medicina bajo "pautas" preestablecidas, es la piedra angular del infame sistema de los seguros de salud de Massachusetts, cuyos resultados fatales fueron expuestos por dos médicos de Massachusetts, el doctor Jerome Groopman y la doctora Pamela Hartzband, el 8 de abril de 2009 en el periódico Wall Street. Groopman y Hartzband informaron que los médicos que no han aceptado estas guías son desacreditados públicamente, y sus pacientes deben pagar hasta tres veces más de su propio bolsillo para verlos. Pero el tratamiento médico estandarizado es clínicamente una locura, y es la causa de muchas muertes. Repetidamente, la métrica estandarizada para evaluar el desempeño de un médico ha quedado desacreditada por completo, cuando los estudios muestran que el zapato que le sirve a una persona, puede matar a otra. (Por ejemplo, el periódico especializado en medicina de los estados del noreste, New England Journal of Medicine informó en junio de 2008 sobre un estudio hecho a 10,000 personas en ambulatorios para diabéticos con enfermedades cardiovasculares, que fue descontinuado, después de que varios diabéticos del grupo fallecieron, ya que a todos en el grupo se les requería que mantuviesen niveles normales de azúcar, una "pauta" exigida para que se aprobase el desempeño del médico).

Los doctores Groopman y Hartzband pusieron de relieve las otras maneras en que los programas de pagos por ejecución de NICE, han elevado el número de fatalidades: presionando a los médicos para que abandonen a los pacientes que padecen enfermedades cuyos pronósticos son desfavorables, o que los resultados arruinarían sus estadísticas. Health Affairs informó que se descubrió que esa práctica se llevaba a cabo en un estudio de 35,000 médicos que trataban a 6.2 millones de pacientes en California.

Una investigación realizada por el Brigham and Women's Hospital, que fue publicado en el periódico del Colegio Estadounidense de Cardiología en marzo del 2009, indica que "los informes de calificación pueden estar empujando a los cardiólogos de Massachusetts a negarle a los pacientes con enfermedades graves del corazón los tratamientos que pueden salvarles la vida, por el temor a que reciban una baja calificación si el resultado [del informe según las pautas] es desfavorable", escribieron los doctores.