En su discurso ante la AMA, Obama atacó a los 'críticos' de su reforma; pero los acuerdos de los 'aliados' se están desbaratando

17 de junio de 2009

17 de junio de 2009 (LPAC).— Este martes 16, el Presidente Obama habló por una hora completa ante la Asociación Médica Estadounidense (American Medical Association, AMA) y trató de forzar a la AMA a que se incorporase a la campaña por la "reforma" fascista a la asistencia médica, alegando que ya todo mundo estaba puesto: "En estos momentos, todos los involucrados están alineados a favor de la reforma, no en contra". Pero inmediatamante sintió la necesidad de atacar a "los críticos de la reforma, que están tratando de arruinarla con tácticas de miedo": miedo a que su plan raciona la atención médica, designa burócratas para tomar las desiciones sobre que tratamientos son permitidos, y "socializa la medicina" (¡sic!).

De hecho, los ataques más efectivos que se han difundido contra el plan de Obama para la atención médica, han sido las denuncias hechas por Lyndon LaRouche y su movimiento, porque se trata de un sistema que niega la asistencia médica igual que la eutanasia nazi, en particular a los enfermos graves, a los enfermos crónicos y a los estadounidenses pobres.

Al tiempo que negaba que estos ataques tuviesen algo de verdad, el presidente Obama salió con la extraordinaria afirmación ["como lo muestra un estudio"] de que, entre más se gasta en la asistencia médica en zonas determinadas del país y cuanto mas tratamientos se dan a los enfermos, peor son los "resultados" en la salud de la gente; por lo tanto, es mejor dar menos atención médica: una consigna para recortar y negar la atención médica. "Para asegurar que se hagan los recortes a los gastos", dijo Obama que contemplaba "ampliar el papel, e imponer las recomendaciones" de la Comisión Federal Asesora de los Pagos a Medicare (MedPAC, por sus siglas en inglés) con relación a los hospitales, los proveedores de la asistencia médica y los planes de seguro. Propuso que los planes de seguro médico tanto públicos como privados, le paguen a los hospitales o al grupo de doctores basándose en el "resultado en la salud" de sus pacientes —lo que llevaría a que se impondrían castigos si se le da tratamiento médico a las personas más enfermas y a los que están cerca del final de sus vidas— y que Medicare "disuada a los hospitales para que no vuelvan a admitir" a los mismos pacientes, negándose a pagarles si vuelven a admitirlos.

Obama repitió con mucho detalle el mensaje que diera en su discurso del sábado por la radio, que quiere que los recortes en Medicare y Medicaid sean substanciales, comenzando de inmediato con la cantidad de $650 mil millones de dólares en 10 años.

Pero el "acuerdo" del que informó el diario The New York Times esta mañana, según el cual Obama respaldaría la fijación de límites a las demandas de mala práctica contra los doctores, a cambio de que AMA se "suba al tren" de su reforma, no funcionó. Obama le dijo a los médicos que el no apoya la fijación de topes en los daños por mala práctica, y el aplauso que esperaba recibir de ellos por tal "acuerdo" se convirtió en un gran silencio, y alguna que otra risita penosa entre el público al darse cuenta de que habían mordido el anzuelo que venía desde la Casa Blanca.

Otros acuerdos para la "reforma", con los demócratas del Congreso, también están en problemas. Charles Rangel (D-N.Y.) presidente de la Comisión de Administración, y otros miembros importantes de la Cámara Baja están dejando muy en claro que no están de acuerdo con los enormes recortes que quiere hacer Obama al Medicare y al Medicaid; y que ellos, y sus bases de apoyo en los sindicatos y otros, no quieren que se imponga un impuesto a las prestaciones de salud que dan los empleadores, para pagar las "reformas", sobre lo cual Obama no ha llegado a un acuerdo con los líderes demócratas en el Senado. Este impuesto golpearía directamente a un gran número de trabajadores de la clase media y elevaría el costo de su asistencia médica, violando las promesas que hiciera el Presidente Obama durante su campaña y sus ataques precisamente a estos impuestos.