Señales de rebelión contra la "reforma" hitleriana de Obama al sector salud

18 de junio de 2009

18 de junio de 2009 (LPAC).— La edición dominical del New York Times y del Washington Post el pasado 14 de junio, reflejaron una rebelión creciente contra de las mentados "reformas" de la Administración Obama al sector salud, mientras que el mismo Presidente se adelanta para dar detalles sobre los recortes mortíferos concebidos por su equipo de asesinos con bata de laboratorio.

En una artículo de primera plana titulado "Los planes de gasto de Obama podrían representar riesgos políticos; la preocupación crece en la Casa Blanca en tanto se avecinan las elecciones de 2010", Scott Wilson escribió en el Post: "Luego de haber disfrutado de meses de altísimos números en la encuestas, de victorias legislativas y de políticas al exterior bien recibidas, la Casa Blanca se ha estado preocupando cada vez más de que, los planes de gasto del Presidente Obama, que requerirían $9 billones de dólares en endeudamiento del gobierno en los siguientes 10 años, podrían convertirse en un lastre político que defina las elecciones intermedias de 2010". Wilson citó datos de recientes de la encuestadora Gallup, que mostraban que mientras Obama tiene todavía una aceptación personal por arriba del 60%, menos de la mitad de la gente aprueba su manejo del presupuesto y de la deuda, y sus calificaciones en general en cuanto a política económica se han desplomado en el último mes. Inclusive el Senador Kent Conrad (Demócrata por Dakota del Norte), Presidente del Comité de Presupuesto del Senado, cándidamente admitió que los números del presupuesto de Obama no cuadran, y que las afirmaciones acerca de que los ahorros que se logren de la reforma de salud pendiente, recortaran el déficit en los siguientes diez años, son dudosas. "En el segundo lustro es en donde vamos a estar en curso completamente insostenible", mencionó. "La gente sabe que tenemos una situación que en su totalidad no cuadra".

La cobertura del New York Times se enfocó en los esquemas de salud del Presidente. Inclusive antes del discurso por radio del sábado, en el cuál Obama anunció un total de $950,000 millones de dólares en recortes al Medicare [el servicio médico gubernamental para mayores de 65 años], al Medicaid [el servicio médico gubernamental para pobres e indigentes] y a hospitales, el presidente de la Asociación Americana de Hospitales, Richard J. Umbdenstock, hizo un llamado a la acción para detener los recortes planeados por Obama. "Recortes a los pagos no son una reforma", advirtió, al denunciar el plan de Obama, el cual plantea "recortes abruptos que mutilan la capacidad de los hospitales para hacer lo mejor por sus pacientes'. El Times entrevistó a la doctora Patricia A. Gabow, de la Comisión de Salud y Hospitales de Denver, que administra un hospital público grande, quien acusó a la administración Obama de estar promoviendo un plan "bien arriesgado" para desmantelar la red de protección existente. "¿Qué hay de la gente sin hogar, de los enfermos mentales crónicos, de los abusadores de sustancias y de la gente con bajo alfabetismo? ¿Creen que van a usar cambio del seguro de salud federal para inscribirse en planes de seguros [privados]? No lo creo". El presidente la Asociación Metropolitana de Hospitales de Nueva York, Kenneth E. Raske, calificó al plan de Obama, anunciado el sábado, como "devastador para los hospitales que atienden a comunidades urbanas". Hizo notar que ninguno de los planes presentados por la Administración o el Congreso proporcionaría cobertura a inmigrantes ilegales y que los subsidios vigentes a hospitales compensan el déficit en pagos a Medicaid. "Medicaid paga mal y de manera deplorable por clínicas para pacientes externos" y otros servicios, especialmente en el estado de Nueva York.

Mientras que ninguno de estos críticos trazó un paralelo preciso con el programa de eutanasia nazi T-4 de Hitler, si logra identificar claramente que quienes están en la mira para dejar de recibir la atención médica, son los sectores pobres de la población y los enfermos crónicos. Y hasta el momento, ni la Casa Blanca ni su hombre clave en el Senado, el senador Max Baucus (Demócrata por Montana) han dado a conocer sus propuestas legislativas. Se espera que Baucus haga público su proyecto de ley, que sería copatrocinado por el senador Charles Grassley (Republicano por Iowa), la semana entrante. Para entonces, es seguro que se intensifiquen los fuegos pirotécnicos.