Obama reacomoda las sillas de un sistema muerto

19 de junio de 2009

19 de junio de 2009 (LPAC).— Las propuestas "reformas regulatorias" anunciadas por el Presidente Barack Obama el pasado miércoles 17, son antes que nada, un fraude, que aborda el problema que no es, con las medidas equivocadas. Al negarse a admitir que el sistema está en bancarrota y que debe ser reemplazado, Obama anuncia en cambio una serie de parches menores que no tendrán ningún impacto significativo. Aunque mucho del discurso sonó bien, y usó las palabras correctas, fue sólo una oratoria sofista sin substancia.

"Hay quienes dirán que no fuimos demasiado lejos, que debimos haber desechado el sistema por completo y empezado todo de nuevo", dijo Obama. "Yo creo que sería un error. En cambio, hemos elaborado reformas para determinar con precisión las debilidades estructurales que permitieron esta crisis y asegurar que se enfrenten estos problemas para que evitemos crisis en el futuro".

Sin embargo, el problema no es la existencia de "debilidades estructurales" dentro del sistema. ¡El sistema mismo es el problema! El sistema ya falleció y al negarse a admitir esa verdad, Obama está condenando a su gobierno, la nación y al mundo, al fracaso.

Para agravar su error, Obama defendió tajante el sistema imperial de "libre mercado" que hizo estallar al mundo y propuso otorgar todavía más poder a la Reserva Federal, agencia que a la vez de ser anticonstitucional es una criatura del sistema monetario liberal angloholandés. En ese contexto, la promesa de Obama de fortalecer las regulaciones internacionales, equivale a un apoyo efectivo al plan del imperio británico a favor de una dictadura financiera global.

En vez de regular los derivados, como recomendó Obama, debiéramos declararlos ilegales. En vez de regular las pulgas, un buen baño anti pulgas. Poner el sistema monetario muerto bajo protección de bancarrota, erigir los cortfuegos necesarios para detener los embargos hipotecarios y mantener las funciones esenciales y regresar a un sistema de crédito hamiltoniano. Nada diferente va a funcionar.