"Intelectualmente en quiebra y tambaleando sin control"

6 de julio de 2009

6 de julio de 2009 (LPAC).— Lyndon LaRouche caracterizó el pasado sábado 3 de julio a la Presidencia de Obama como "intelectualmente en quiebra y tambaleando sin control. Esta evaluación de LaRouche la provocó, entre otras cosas, las últimas cifras sobre el empleo, provenientes del Buro de Estadísticas Laborales. Las pérdidas de empleo en junio (467,000 empleos netos perdidos) no solo fueron mucho peor de lo que esperaban los dizque expertos. Desde que Obama asumió como Presidente a finales de enero, se han perdido 3 millones de empleos, y desde que el Presidente firmó como ley su mentado paquete de estímulos, se han perdido 2.4 millones de empleos.

Aparte del hecho de que son malvados, explicó Lyndon LaRouche, la Casa Blanca de Obama es más que completamente incompetente. "El Presidente y sus principales consejeros, encabezados por Rahm Emanuel, están en rumbo de colisión con la realidad. Tienen cero competencia con respecto a cualquier cosa, y cada vez más gente ve ésto". En palabras de LaRouche, están en un "corto y temerario viaje hacia el abismo".

Nada demostró más esta impresionante desintegración que su dizque "reunión de cabildo abierto" en el campus Annandale de la Northern Virginia Community College, donde el Presidente Obama hizo un último intento para promover los esquemas eutanásicos de su Administración. El evento estuvo tan preparado y en ensayado, que resultó en un total fracaso. Las pocas preguntas que se tomaron del público, todas estaban peparadas y programadas, y todas vinieron de los operativos de George Soros, de las maquinarias de campaña de Obama o de burócratas sindicales aliados a la SEIU (siglas en inglés de la Unión Internacional de Trabajadores de Servicios). ¡Y encima de esto, la gente estaba impresionada de cuan pobremente Obama manejó el evento! El guion del evento estuvo tan meticulosamente escrito que hizo parecer a George W. Bush como alguien totalmente espontaneo, en comparación. Así de mal se ha puesto las cosas para el Equipo Obama.

Sabemos de fuentes de alto nivel en el Partido Demócrata que a Obama se le está exhortando para que deje su loca campaña a favor de su mentada reforma a la salud, antes de que toda su Presidencia se desplome. Sabemos que hace un mes, el ex senador Tom Daschle, trató de persuadir al Presidente para que pusiera en espera su legislación a la atención médica, en vez de enfrentar una punzante derrota; y hay indicaciones de que otros senadores demócratas veteranos han tratado de hacer lo mismo recientemente. En vez de responder a estas peticiones, Rahm Emanuel, quien está mostrando los mismos síntomas narcisistas de su jefe, se fue directamente con las fracciones demócratas de la Cámara y del Senado y les exigió que se apeguen a lo programado y que le entreguen un proyecto de ley sobre la atención médica al Presidente, para que lo firme el primero de octubre. Y la tarde del jueves, Obama llamó a un grupo de demócratas de alto nivel de la Cámara y el Senado para que darles el mismo mensaje: Quiere que las dos Cámaras aprueben las versiones de su proyecto de ley a la atención médica para finales de julio, y quiere un proyecto de ley sobre su escritorio ¡para el primero de octubre!

Detrás de esta demente campaña está una descarada operación gansteril. La Casa Blanca de Obama esta usando de manera flagrante el dinero del "estímulo" para chantajear y extorsionar al Congreso para que coopere. A los estados, que ya están en la peor crisis de bancarrota en la historia de la República, se les está amenazando con la exigencia de que regresen la miseria de dinero que se les entregó como "estímulo", si sus delegaciones en el Congreso no marchan alineados detrás del programa tipo nazi del Presidente.

Rahm Emanuel tiene una lista de enemigos políticos, compuesta en su mayoría por demócratas que, o apoyaron a Hillary Clinton durante las primarias, o que se mantuvieron neutrales. John Conyers, por ejemplo, está muy arriba en su lista. El veto reciente de la Casa Blanca a Sid Blumenthal, como consejero de alto nivel de Hillary Clinton en el Departamento de Estado, es quizás la indicación más clara de este afán vengativo de los sicofantes de la Casa Blanca. Si usted tenía alguna duda de que LaRouche estaba completamente en lo correcto en su conferencia vía internet del 11 de abril, con respecto al complejo de Nerón de Obama, piénselo de nuevo. Es ahora el secreto más sabido en Washington: LaRouche tuvo razón sobre el talón de Aquiles del Presidente, su narcisismo vengativo.

Dado el estado de cosas en la Casa Blanca, no podría estar más claro que, especialmente después de la conferencia vía internet del sábado, Lyndon LaRouche ha emergido como la voz guía para el Partido Demócrata y otros opuestos a la locura de Obama. Como lo ilustró el diálogo durante la conferencia, hay un cuerpo creciente de pensadores serios, al asecho del gobierno para en la primer oportunidad, reemplazar a la pandilla fascista, que esta ocupando en estos momentos posiciones claves en la Casa Blanca, como Larry Summers, Peter Orzag y especialmente el bailarín en jefe, Rahm Emanuel.

La evaluación de LaRouche es que hemos llegado a un punto de inflección, en donde hay un creciente rompimiento institucional con la Casa Blanca de Obama. Tenemos que seguir haciendo lo que estamos haciendo. La única manera de lidiar con un narcisista es con una implacable e incesante honestidad. Con el hecho de que el sistema financiero se estará desplomando durante este verano, tenemos una verdadera oportunidad para romper el control vicioso fascista de Londres y Wall Street sobre la Presidencia. Todo lo que ha tocado la Casa Blanca de Obama se ha vuelto basura. Hasta cierto punto, inclusive un narcisista como Obama puede ser forzado ha aceptar las consecuencias de sus actos.