El "Hermano Mayor" se cruza con el fascismo verde: pagar por milla de viaje y más

8 de julio de 2009

8 de julio de 2009 (LPAC).- Si crees que tus costos de transporte son muy altos, prepárate a realmente pagar hasta por los ojos. Ya se están elaborando planes para cobrarte por milla de viaje, un artilugio que necesariamente involucra rastrar todos tus movimientos. Este plan es en donde se interceptan la agenda verde de los fascistas conductistas con el Hermano Mayor, en una orgía de control social. Al igual que todos este tipo de artilugios, fue desarrollado en las entrañas del Imperio Británico, probado en Inglaterra y ahora se quiere imponer en Estados Unidos.

Los detalles fueron presentados en un informe de la Comisión Nacional de Financiamiento de Infraestructura de Transporte de Superficie (NSTIFC por siglas en inglés), dado a conocer a principios de este año, titulado "Paying Our Way/A New Frameworkd for Transportation Finance". El tema del informe es que "nuestro sistema está menospreciado" y que "los usuarios y beneficiarios directos" deben "cargar con los costos totales de usar el sistema de transporte". La NSTIFC, una comisión creada por el Congreso, afirma que el sistema actual de impuestos a los combustibles "les da a los usuarios señales de precios solo débiles...los usuarios no cargan con algo que se acerca siquiera a los costos totales de sus viajes; y los impuestos a los combustibles no tienen un vínculo directo con las partes específicas del sistema que se están usando, o las horas del día, y por lo tanto no se puede usar para incidir sobre el tipo de opciones que toman los viajeros".

Por lo tanto, la comisión recomienda, "formas más directas de cobros "usuario paga", en la forma de cobros por cada milla que se viaje (a la que se refiere comúnmente como 'vehículo millas viajadas' o sistema de cuotas VMT (por siglas en inglés))... como la selección por consenso en el futuro". Es más, este sistema VMT debería aportar "el fundamento para que los gobiernos estatales y locales, que escojan usarlo, desarrollen sus propios sistemas con base en el millaje con el fin de recabar su porción de ingresos necesarios, de una manera que estimule un uso más eficiente del sistema". La tecnología usada debería diseñarse "anticipando el potencial de que las autopistas por cuota privadas, estatales y locales se vayan de caballito [!] sobre el sistema nacional" agrega el informe. La comisión también recomienda "acciones para facilitar y alentar la participación financiera del sector privado", en la medida en que el "capital privado puede ayudar a entregar más proyectos y por lo tanto tener un papel en ayudar a resolver la brecha en las inversiones". También recomienda que todas estas cuotas estén fijadas a la inflación para que se eleven automáticamente.

El informe es sorprendente, tanto por su mentalidad fascista y su incompetencia económica, que refleja una falta de entendimiento abismal del papel de la infraestructura en la promoción del progreso económico, como por ser un intento por imponer medidas de vigilancia al estilo Hermano Mayor sobre la población. En vez de simplemente aumentar el impuesto a la gasolina, que sería el método más eficiente de recabar más ingresos, la comisión propone la creación de un sistema de rastreo del movimiento de cada vehículo, totalmente nuevo, y tremendamente intrusivo y costoso, para usar ese movimiento para calcular los impuestos. Estas cuotas nuevas usarían los métodos de placer y dolor de los conductistas para castigar a los conductores por manejar en las horas pico, o manejar en autopistas congestionadas, o manejar carros que tienen poco millaje por litro de gasolina.

Desde una perspectiva económica, este artilugio sería un desastre. Los sistemas de transporte no son centros de ganancias a los que se les debe exprimir para sacar efectivo, sino parte de la infraestructura general que promueve la actividad económica. Como tal, el objetivo debe ser abaratar el transporte, volverlo más eficiente, en donde se paguen los costos con el aumento en la productividad económica que ayuda a estimular ese transporte. En vez de irnos en unos onerosos sistemas VMT y de cuota, debemos lanzar una campaña de emergencia para instrumentar sistemas de trenes de levitación magnética de alta velocidad, para reducir la congestión, reducir los tiempos de transporte y aumentar la eficiencia. Las cuotas para estos sistemas se deben mantener al mínimo, para alentar su uso, con el consecuente impulso a la economía. El progreso científico y tecnológico, no el control social fascista, es la solución a nuestros problemas.