En Ghana, Obama hace caso omiso del derrumbe económico mundial; culpa a los africanos por sus problemas

18 de julio de 2009

16 de julio de 2009 (LPAC).- En su discurso ante al parlamento de Ghana, el pasado 11 de julio, en el Centro Internacional de Conferencias en Accra, el presidente Barack Obama disipó cualquier ilusión que hayan podido albergar los africanos, o cualquier otro, de que la política de Estados Unidos hacia África se alejaría de la que promueve el sistema del Imperio Británico.

Obama ni siquiera mencionó las políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que han arruinado a las naciones africanas con sus programas de Ajustes Estructurales (PAE). Estos programas han destruído los sectores agrícolas, de tal forma que desde mediados de los 1980, la mayor parte de las naciones de África se vieron forzadas a convertirse en importadoras de alimentos, dependiendo de estas importaciones para su sobrevivencia misma. Los PAE volvieron más dependientes a los países africanos del crédito externo, lo que ha dado como resultado que los pagos por servicio de la deuda son mayores que el valor de la ayuda que reciben, produciendo una fuga neta de recursos. El FMI y sus lacayos culpan a la corrupción de los léderes africanos por esta situación dificil

Obama tampoco mencionó el desplome del sistema monetario mundial y las ramificaciones de este desplome para África. Para cada una de las cuatro áreas políticas en las que decidió enfocarse, Obama defendió programas que son réplicas exactas de las políticas del cartel financiero con sede en Londres.

Tomando el enfoque de las instituciones del sistema británico, así como la Sociedad Abierta de George Soros, Obama culpó a los países africanos de estar en apuros debido a la corrupción, falta de democracia y buenos gobiernos. Este enfoque de Soros sirve para canalizar el enojo y la desmoralización de las poblaciones de los países africanos —producto del desplome de sus economías— sobre sus dirigentes e instituciones locales, en vez del desplome del sistema monetario británico mundial. Obama afirmó que con su Presidencia, los Estados unidos le prestarán mayor atención a la corrupción en los informes sobre derechos humanos en los países africanos.

Obama dijo que si hay buenos gobiernos en áfrica, se podrán ampliar las posibilidades de prosperidad mediante las inversiones público-privadas. Inversiones que tendrían que ser aprobadas por el sector financiero del sistema británico. Agregó que África podría superar la fase de desarrollo más baja, optando por las formas de "energía" económicamente menos viables: eólica, solar y biocombustibles. Prometió que Estados Unidos hará más para promover las inversiones y el comercio en estas áreas.

Sobre el tema de la salud, que empeorará en la medida en que continúe el desplome económico, Obama prometió inversiones para continuar con la "fuerte" [sic] política anti SIDA/HIV de George W. Bush, y un compromiso con la salud pública para promover el bienestar, mediante la promoción de las iniciativas E-Health.

Obama dijo también que Estados Unidos fincará responsabilidades a los criminales de guerra. No se refirió de nombre al presidente de Sudán, Hassan Omar al-Bashir, pero esto se interpretó como una referencia a él. Los africanos se preguntan si "buen gobierno" significa uno que no se le permite defenderse en contra de una rebelión respaldada desde el exterior.

Sus comentarios sobre Zimbabue son prueba de que sus conocimientos sobre África son menos que superficiales y que estaba leyendo un rollo preparado. Afirmó que "Occidente" no es responsable de la destrucción de la economía de Zimbabue. Aparentemente no sabe que:

1) El acuerdo británico para concederle la independencia a Zimbabue incluía la demanda de que el nuevo gobierno zimbabueño asumiera las deudas adquiridas por el que era entonces su opresor, el regimen ilegal de Ian Smith;

2) Que el gobierno británico acordó —como parte del acuerdo de independencia— llegar a un acuerdo sobre el tema de la distribución de tierras, pero renegó de este acuerdo con un anuncio descarado hecho por la entonces secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, Clare Short, en 1977, poco después de que Tony Blair se convirtió en Primer Ministro;

3) Que cuando el gobierno de Zimbabue consecuentemente empezó a llevar a cabo por su cuenta su propia reforma agraria, el gobierno británico se vengó retirándole toda ayuda presupuestaria a Zimbabue y haciendo que otros países industrializados hicieran lo mismo. En ese entonces, el gobierno de Zimbabue dependía de la ayuda para cubrir aproximadamente un 50% de su presupuesto. A resultas de esta contracción en la ayuda, su economía se desplomó. El desplome en la economía se le cargó al gobierno zimbabueño.

Los africanos también se preguntan si la idea de buen gobierno significa para Obama, ser serviles, evitar el desarrollo industrial y hacer lo que se les dice.

Demostrando qué tan anglófilo se ha vuelto, Obama solo se refirió de pasada a Kwame Nkrumah, el lider histórico de la lucha por la independencia de Ghana en contra de los británicos, que resultó en la independencia de Ghana en 1957. Obama dijo que en este momento de la historia "hemos aprendido que no serán grandes gigantes como Nkrumah y Kenyatta quienes determinarán el futuro de África". Enfatizó que este vez será la población de Ghana, siempre y cuando haya democracia y un buen gobierno.

Los británicos conquistaron a Ghana sistemáticamente de manera militar durante los 1800. Durante los 1940, cobró fuerza el movimiento a favor de la independencia de Ghana después de que los británicos abrieron fuego en contra de un gran contingente de ex soldados en Accra (capital de Ghana) que marchaban pacíficamente portando una petición al gobernador solicitando atención a sus quejas. Joseph Danquah y otros dirigentes nacionalistas fundaron la Convención Unida de la Costa de Oro (UGCC) en agosto de 1947 e invitaron a Kwame Nkrumah para que encabezara la campaña del grupo a favor de un auto gobierno representantivo (pero Nkrumah y Danquah fueron encarcelados después de que las tropas abrieron fuego en contra de los manifestantes y estalló un disturbio en 1948).

En 1949, el Partido de la Convención del Pueblo, organizado por Nkrumah, empezó a organizar un movimiento de masas por la independencia, llevando a cabo huelgas. Los jefes tribales de oposición a través de los cuales han gobernado los británicos, no fue suficiente para sabotear la campaña en pro de la independencia encabezada por Nkrumah.