El gobierno de Obama, junto con Lazard, se friega a los obreros automotrices dentro y fuera

29 de julio de 2009

29 de julio de 2009(LPAC).- La reunión en Berlín el lunes en la noche, programada para finiquitar los últimos detalles de un acuerdo E.U.-Alemania sobre la compañía subsidiaria de la General Motors (GM), Opel, concluyó en asombro y caos -debido al tratamiento de choque que le aplicaron los negociadores estadounidenses de parte de la GM y del gobierno de Obama a los alemanes: los funcionarios del gobierno, de cualquier manera de tercer nivel, insistieron en que las patentes tecnológicas no se le podían regresar simplemente a Opel, sino que se tenían que pagar. Y los representantes de la GM insistieron en que el gobierno alemán le tenía que pagar a E.U., 1.5 mil millones por la GM, y desistir de la demanda de que la GM le pague a Opel varios cientos de millones de dólares que le debe a su compañía alemana en fondos que no ha cubierto en los últimos meses. Las pláticas de Berlín se suspendieron a las 4 a.m. de ayer en la mañana, con los alemanes furiosos ante todo este asunto.

La verdad tras esta guerra sicológica e incertidumbre en torno al futuro de GM y sus plantas de producción europeas, parecieran ser, es que la pandilla de banqueros decidieron jalar los hilos porque quieren una restructuración global de la industria automotriz para que solo sobrevivan cinco o seis participantes a nivel mundial. El desplome de Chrysler y GM les da un apalancamiento importante para lograr ese objetivo, que se sigue con tratamientos de choque, vía emitir o filtrar información siempre nueva que se contradice al día siguiente, o mediante promesas que no se cumplen, y cosas parecidas. El futuro de las diez plantas de producción de la GM en Europa (4 en Alemania, 2 en Gran Bretaña, y una en cada país, Bélgica, Austria, Suiza, España y Polonia) que tienen en conjunto 54,000 trabajadores, es más que incierto en estos momentos. En total, si se incluyen las industrias alimentadoras, esto pone en jaque 180,000 o quizá hasta 200,000 puestos de trabajo, y un desplome de esta magnitud también afectaría a otras automotrices en Europa, ninguna de ellas en una situación sana, todas golpeadas por el desplome en la compra de automóviles en general. Por ejemplo, las cifras de ventas de autos para abril de la industria automotriz británica, están un 60% por abajo de las cifras de abril del año anterior.

No es de sorprender entonces que uno encuentre lagartijas de Lazard en posiciones claves en este drama: hace solo una semana, el gobierno de Obama designó a Kim Fennebresque, ex colega en Lazard de Steven Rattner (el "zar automotriz" de Obama), para que formara parte de la junta directiva de la General Motors Acceptance Corp (GMAC). Respaldado por Rahm Emmanuel, Oficial Mayor de la Casa Blanca de Obama, Rattner despidió a Rick Wagoner como director ejecutivo de GM, reemplazándolo por Fritz Henderson, quien se dice tiene "canales especiales" a los europeos y se espera que los pueda convencer más fácilmente que lo que nunca pudo Wagoner.

Recuérdese que Emanuel es también una lagartija que trabajó en el fondo de inversión de Bruce Wasserstein que salió de Lazard, Wasserstein Perella. Y Lazard en Alemania (otrora presidido por el ex embajador de E.U., John Kornblum, quien todavía asesora al banco) está asesorando al gobierno alemán, a través de su papel en el "equipo Opel", que se dice encargado de buscar un "nuevo inversionista" que se haga cargo de Opel. Para empeorar las cosas, hace tres semanas entró en escena un hijo lagartija, el fondo de inversiones de E.U. Ripplewood, cargado con numerosos ex banqueros de Lazard, como tercer candidato para apoderarse de Opel, despues de Fiat y Magna.