El equipo de Obama se pisa la cola

20 de agosto de 2009

20 de agosto de 2009 (LPAC).— Todos revueltos ante las implacables expresiones de repudio del pueblo estadounidense contra el Presidente y sus políticas, el equipo de Obama anda como gallina sin cabeza, tropezando unos con otros esforzados en parecer que todavía están "al mando".

El diario The New York Times del 19 de agosto cita al oficial mayor de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, acusando al Partido Republicano de haber "tomado una decisión estratégica, en la que derrotar la propuesta de asistencia de salud del presidente Obama, es más importante para sus metas políticas que resolver los problemas que los estadounidenses enfrentan todos los dias con sus seguros médicos", así que el presidente está abandonando sus esfuerzos para lograr un acuerdo bipartidista, y se está preparando para "sacarlo solo" con los demócratas.

Luego el secretario de Prensa, Robert Gibbs, se pasó la mayor parte del día negando que el Presidente hubiese renunciado a los republicanos, y al mismo tiempo también negaba obstinadamente que los demócratas estuvieran tan divididos como para poder aprobar el proyecto de ley.

Por su parte, el Presidente se volvió religioso por el día, y en la mañana se dirigió a miles de rabinos en una llamada por teléfono para hablar sobre la atención médica, y en la tarde hizo una corta aparición personal en una teleconferencia con líderes religiosos financiados por Soros. (No le presten atención a las contradicciones; George Soros tiene tanto que hacer con la "religión", como la reforma de salud de Obama tiene que ver con la "asistencia médica", tal y como lo dejó en claro en su conversación.)

El jueves, Obama invitó a Michael Smerconish, el fiscal de Filadelfia, convertido en importante presentador de televisión, para que hiciera su programa matutino desde la Casa Blanca, y transmitiera su mensaje.

La última novedad que se "filtró" es que la Casa Blanca y los estrategas del Congreso están considerando dividir el proyecto de ley cuando menos en dos partes, a fin de hacer aprobar las partes más en pugna mediante maniobras parlamentarias.

Y en una reflexión quizás inconciente de la conocida obsesión de la Casa Blanca con LaRouche, Gibbs hoy introdujo el programa espacial en la pelea por la asistencia médica, e insistió que "yo creo que el Presidente le daría la vuelta a la Luna si creyera que eso ayudaría. Nos montaríamos en un cohete y volaríamos alrededor de la Luna si eso es lo que se necesita para unir a la gente". No Gibbs, lo que los estadounidenses quieren es que este Gobierno se establezca en Marte, por un tiempo muy, muy largo.