Pelele de los británicos se queja porque LaRouche dice la verdad

26 de agosto de 2009

25 de agosto de 2009 (LPAC).—— Según varios blogs de Internet dirigidos por los británicos, Molly Kronberg, colaboradora de los círculos asociados con Tony Blair, el ex primer ministro británico y controlador del Presidente Obama, quiere demandar a Lyndon LaRouche y a su comité de acción política, LaRouche PAC. Ella se ha unido para trabajar en equipo con John Markham, ex fiscal que acusó a LaRouche. Esta argucia propagandista y sensacionalista es una reacción directa de los británicos, a la campaña enormemente exitosa de LaRouche para derrotar el plan nazistoide de asistencia médica del Gobierno de Obama diseñado por los británicos.

En los últimos dos años Kronberg se ha jactado públicamente en cientos de blogs, que ella fue por décadas enemiga encubierta de LaRouche dentro de su movimiento político, lo cual incluyó su papel como testigo del fiscal en el juicio amañado contra LaRouche en 1988. Luego de que su esposo Ken se suicidara en abril de 2007, ella se involucró en una campaña publicitaria internacional con viejas piezas del financiero estadounidense John Train, vinculado a los británicos, para de manera fraudulenta culpar a LaRouche por la muerte de su esposo. Kronberg también se asoció públicamente con los compinches de Blair en Londres, quienes habían fraguado —lo que Kronberg sabía— una campaña de propaganda falsa que trataba de culpar a LaRouche por el suicidio del estudiante británico Jeremiah Duggan, a pesar del hecho de que todas las autoridades responsables de la investigación declararon que Duggan se había suicidado.

La patraña sobre Duggan fue lanzada por gente de los círculos de Blair en el momento en que los medios de comunicación británicas daban a conocer el papel destacado de LaRouche al exponer las mentiras de Blair para iniciar la guerra contra Irak. Poco tiempo después de las apariciones de LaRouche en la BBC, David Kelly, especialista en inteligencia británico, acusó a Blair de “tergiversar” la inteligencia para lanzar la guerra en Irak. Kelly murió en circunstancias misteriosas que funcionarios del Gobierno de Blair caracterizaron como un suicidio. Sin embargo, han salido nuevas evidencias que han llevado al Fiscal General para Inglaterra y Gales a reabrir la investigación como un posible asesinato.

Por su lado, Markham ha seguido obsesionado con LaRouche desde que dejó sus funciones oficiales después del juicio a LaRouche, representando y asesorando a la camarilla de quienes odian a LaRouche, con los que ahora Kronberg se asocia públicamente. Su cliente prominente más reciente fue el notorio Ahmed Chalabi, quien según todas las versiones fue quien aportó la “evidencia” fraudulenta para meter a los Estados Unidos en la guerra de Blair en Iraq.

Kronberg, quien jugó un papel esencial para Markham en la causa fraudulenta montada contra LaRouche, aparentemente está molesta porque LaRouche dio a conocer su sucio papel en ese caso, de acuerdo a las anotaciones en su blog.

El primer esfuerzo de Markham para condenar a LaRouche, un caso de fraude financiero y obstrucción de justicia en Boston, Massachusetts, terminó en un juicio nulo el juicio porque, según el juez federal de Distrito, Robert Keeton, hubo "mal proceder sistematico del gobierno” por parte del fiscal acusador. Según el periódico Boston Herald, para el momento en que se declaró el juicio nulo, el jurado de Boston hubiera declarado “no culpables” a LaRouche y a los demás acusados, porque consideraban que el gobierno había fomentado el mal proceder financiero. Entonces el gobierno se apresuró a acusar a LaRouche y a seis personas más, por los mismos cargos financieros, en el tribunal "expedito’’ de Alexandria, Virginia. Sin embargo, agregaron una acusación particular a Lyndon LaRouche, que era esencial para condenar a todos los acusados, a saber, que LaRouche conspiró con otros para ocultarle sus ingresos a la agencia de cobró de impuestos, IRS.

En el complot para implicar falsamente a LaRouche en Alexandria, Molly Kronberg fue testigo decisivo en el cargo 13, el cargo contra LaRouche de conspiración en el caso de los impuestos. El testimonio de Kronberg creó una falsa impresión en el jurado con relación a ciertos acontecimientos de 1979, el año que según el gobierno LaRouche comenzó a esconder sus ingresos al IRS.

En 1979, Lyndon LaRouche fue candidato a la nominación presidencial demócrata. En noviembre de 1979, un abogado le dijo a LaRouche que la casa editorial que le publicaba sus obras, New Benjamin Franklin House, emitiría $10,000 dólares por derechos de autor que le debía por los libros que había publicado. Subsecuentemente, el abogado le presentó a LaRouche un formulario de la Ley de Ética en el Gobierno y un borrador de declaración de impuestos que manifestaba $6,000 dólares en regalías de New Benjamin Franklin House. Luego este abogado le informó a LaRouche que representaba a Computron —una compañía dirigida por desertores del movimiento de LaRouche— y no a LaRouche, ni a New Benjamin Franklin House.

Según el libro de contabilidad de New Benjamin Franklin House, aparece que en 1980, Marielle Kronberg, quien era la gerente general en funciones de la New Benjamin, emitió cheques por $6,000 dólares en regalías a LaRouche, fechadas en 1979. LaRouche nunca negoció los cheques ni presentó declaración de impuestos en 1979 con base a los cheques, porque sabía que New Benjamin nunca había tenido los fondos para cubrir los cheques emitidos a él, y creía que toda la propuesta sobre las regalías era fraguada y arbitraria. Más aún, Molly Kronberg, quien firmó los cheques, sabía que no había fondos suficientes en la cuenta para cubrirlos, lo cual la exponía a ella a acusaciones penales por firmar cheques sin fondos. LaRouche se procuró asesoría jurídica y de contabilidad competente con relación a sus responsabilidades fiscales reales, si las había, y se le dijo que no tenía ninguna responsabilidad fiscal.

Kronberg sabía que no había fondos para cubrir los cheques cuando fueron emitidos, y también sabía que LaRouche había rechazado toda la propuesta de regalías. No obstante, ella atestiguó en Alexandria que solo supo que los cheques no fueron cobrados cuando se introdujo la acusación federal en 1988, respaldando el alegato del gobierno de que LaRouche estaba involucrado en un plan conciente para ocultar su ingreso al no cobrar los pagos por regalías.

Sin esta prueba simulada, de la "intención’’ de LaRouche en cuanto al cargo relacionado con los impuestos, el caso de Alexandria nunca hubiese sido tomado en cuenta, dado que el mismo gobierno creo las causas para que no se pudieran pagar los préstamos a los partidarios políticos, que constituían los otros cargos de fraude financiero en Alexandria. El gobierno estadounidense —en una acción que subsecuentemente fue declarada fraudulenta por el tribunal federal de bancarrotas del Distrito Este de Virginia—llevó a la quiebra las entidades políticas que recibieron los préstamos, lo cual impidió que fuesen pagados.

Sin el caso de Alexandria, el caso "LaRouche’’ hubiese regresado entonces a Boston, el cual LaRouche y los demás acusados hubiesen ganado.