Doctores discuten sobre los "cuellos de botella" de la escasez de tratamientos de alta tecnología

1 de septiembre de 2009

La OMS da a conocer un nuevo informe; doctores discuten sobre los "cuellos de botella" de la escasez de tratamientos de alta tecnología

1 de septiembre de 2009 (LPAC).- La Organización Mundial de la Salud (OMS) dió a conocer el 28 de agosto, su noveno Informe Breve sobre el H1N1/09, titulado "Preparándose para la segundo oleada: Lecciones sobre los brotes actuales". El documento de dos páginas revisa la situación en donde predomina ahora la cepa de influenza H1N1/09 en la mayor parte del mundo; el documento repasa las observaciones que han venido realizando en los últimos meses los doctores y epidemiólogos: este virus nuevo se mueve y contagia fácilmente, y en la mayoría de los casos es leve; sin embargo, el patrón es que afecta de preferencia de manera muy severa, a un grupo reducido de jóvenes (15-40 años), y también a todos esos "subgrupos" que están débiles por la pobreza, obesidad o enfermedades.

Hay un rasgo que destaca: siempre en los casos severos que han tenido que hospitalizarse, cerca de un 15% de estos pacientes han requerido cuidados intensivos, especialmente asistencia respiratoria, con frecuencia durante semanas. Este es un "cuello de botella" logístico, dado el bajo porcentaje de camas hospitalarias y unidades de cuidados intensivos (UCI) por cada 100,000 habitantes en los países "desarrollados" y su casi nula existencia en otros lugares.

La falta de infraestructura médica en Gran Bretaña quedó al descubierto en julio, cuando tuvo que transportar por vía aérea a una paciente embarazada de 26 años de edad afectada con el H1N1 a Estocolmo, para que recibiera durante un mes apoyo para respirar en el equipo de Oxigenación Extra Membrana Corporal (ECMO por siglas en inglés). La paciente, quien regresó en agosto a una unidad de cuidado intensivo de Escocia, debió haber recibido tratamiento en el centro ECMO británico de Leicester, pero solo tiene cinco unidades ECMO, y todas estaban ocupadas.

Esta semana se reúnen en Canadá, el 2 y 3 de septiembre en Winnipeg, doctores de cuidados críticos y expertos sobre salud, convocados por la Agencia de Salud Pública de Canadá, para idear una forma de hacerle frente a la oleada de otoño del H1N1/09, dada la escasez de equipo y las presiones por necesidades. A principios de este año las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de Winnipeg, se vieron presionadas a punto de tronar por los casos de influenza, y estuvieron a punto de empezar a enviar pacientes a otros lados, o solicitar equipo, suministros y personal de otras provincias. Por ejemplo, en dos meses, los hospitales de Winnipeg agotaron todo su abasto de sedantes para un año, dado que, como lo dijera un doctor, "por alguna razón —y todavía no sabemos por qué— estos pacientes están increíblemente agitados y requieren de dosis increíblemente altas de sedantes". Uno de los objetivos de la reunión de esta semana, es comparar las experiencias clínicas, con el fin de encontrar formas de evitar o mitigar la inflamación de los pulmones etc.

En Estados Unidos, el centro médico mismo que seleccionaron como modelo los promotores de la "reforma" nazi de Obama a los servicios de salud, apenas si pudo darse abasto con los pacientes de H1N1/09 en su unidad de cuidados intensivos, hace unos cuantos meses. En el Intermountain Medical Center, de Salt Lake City, 60 pacientes en unidades de cuidad intensivo, fueron tratados por influenza severa H1N1; su edad promedio era de 30 años; dos terceras partes de ellos desarrollaron el síndrome de aflicción respiratoria aguda (ARDS por siglas en inglés). "Un día el hospital casi se quedó sin máquinas de diálisis, que se necesitan para hacer el trabajo de la deficiencia de los riñones. Y estuvo a punto de faltaran enfermeras de cuidado intensivo" (reportado en el Canada Press del 31 de agosto)

Sin embargo, el programa de la Casa Blanca de Obama consiste en recortar esa dizque "sobreutilización" de los recursos hospitalarios.