Obama pide un IMAC al estilo T-4. Una cuestión de justicia social y de principio moral

10 de septiembre de 2009

10 de septiembre de 2009 (LPAC).- Como dijo Lyndon LaRouche temprano en el día, lo más probable es que Obama no recobre la cordura para el miércoles por la noche. Por lo tanto, en los próximos 7 a 10 días, las cosas se van a poner peor para Obama. La gente se va poner furiosa con él. Va a enfurecer al 60% de la población que ya está enfurecida con él.

En su presentación del miércoles 9 en la anoche, Obama se manifestó como un mentiroso fascista. Frente al actual desplome del sistema, Obama comenzó mintiendo que en unos cuantos meses habrá una recuperación total y que él no va a descansar hasta que los estadounidenses que están buscando trabajo lo puedan encontrar. "Gracias a las decisiones intrépidas que hemos tomado, puedo decir que hemos sacado a esta economía del borde del abismo".

Después citó a Teddy Roosevelt —el sobrino del jefe de contrainteligencia de la Confederación fraguada por los británicos— como el primero que hizo un llamado a favor de reformar los servicios de salud. "Yo no soy el primer Presidente que abandera esta causa, pero sí estoy determinado a ser el último. Hace ahora casi un siglo que Theodore Roosevelt hizo el primer llamado por reformar los servicios de salud".

Luego atacó a sus críticos por emplear tácticas para crear miedo: "Pero lo que también hemos visto en éstos últimos meses es el mismo espectáculo partidista que solo endurece el desdén que muchos estadounidenses tienen hacia su propio gobierno. En vez de un debate honesto, hemos visto tácticas para crear miedo".

"Bien, se acabó el tiempo de pendencias menores. Ya pasó el tiempo de andar con jueguitos. Ahora es la época de la acción".

"No voy a permanecer como observador mientras que [los grupos con] intereses especiales usan las mismas viejas tácticas para mantener las cosas exactamente igual que antes. Si tergiversan lo que es el plan, nosotros los vamos a desafiar. Y yo no voy a aceptar el status quo como solución. Esta vez no. Ahora no".

Increíblemente, culpó del déficit al problema de los servicios de salud. "Para decirlo en palabras simples, nuestro problema de salud es nuestro problema con el déficit. No hay nada que esté más cercano. Estos son los hechos".

"Dadas todas las tergiversaciones, muchos estadounidenses están nerviosos por la reforma". Luego atacó de espuria la idea de que este plan pide "paneles de burócratas que maten a nuestros ciudadanos de la tercera edad. Esto", mintió, "es una mentira, simple y sencillamente".

Planteó una opción de seguro médico patrocinada por el gobierno federal y dijo que "no me voy a retractar del principio de que nosotros les vamos a ofrecer una opción. Ningún burócrata se va a interponer entre ustedes y el cuidado que necesitan".

"No voy a firmar ningún plan que le agregue un centavo a nuestro déficit, ni ahora ni en algún momento futuro".

A la vez que alegó que "ni un dólar del Medicare Trust Fund se usará para pagar el plan" argumentó que se estipulará que habrá más recortes en los gastos, si los ahorros prometidos no se materializan .

Pero no se preocupen, "lo único que eliminará el plan será el despilfarro y el fraude y los subsidios injustificados a las compañías aseguradoras".

Pero al final salió a flote la verdad, pero sin el membrete de "panel de la muerte. Explícitamente hizo un llamado a favor de "una comisión independiente encargada de identificar más recortes en el futuro. Haciendo más eficiente al sistema, tendremos mayores ahorros. La comisión puede fomentar mejores prácticas por todo el sistema. Con la reducción en la ineficiencia se puede pagar la mayor parte del plan".

Así que a la vez que denuncia a aquellos que lo critican por estar presentando un plan para asesinar a los ciudadanos de la tercera edad, pide explícitamente un plan al estilo T-4 de Hitler, pero con el membrete de IMAC.

Y después tuvo la mentirosa audacia de decir de hecho que si no actuamos ahora para convertir en ley este plan para asesinar a los ciudadanos de la tercera edad, muchos más morirán, producto de nuestra paralización.

"Todos en este recinto saben lo que pasará si no hacemos algo. Nuestro déficit crecerá. Más familias quebrarán. Habrá más cierre de negocios. Más estadounidenses perderán su cobertura, cuando estén enfermos y más lo necesiten. Y, producto de esto, más van a morir. Sabemos que todo esto es cierto".

Luego concluyó apelando a la memoria de Ted Kennedy diciendo que su plan era un "asunto moral, un principio fundamental de justicia social y del carácter del país".

"No venimos para temerle al futuro. Venimos para actuar, aunque sea difícil. Yo todavía creo que cuando es difícil todavía podemos actuar".