Corporaciones chupasangre: Obama y los "estacadores" en contra de la población estadounidense

28 de septiembre de 2009

26 de septiembre de 2009 (LPAC).- El Washington Post y National Public Radio) respiraron tranquilos el viernes en la mañana, porque "se mantuvo el acuerdo de Obama con los grandes gigantes farmacéuticos", como lo expresó el Post. La noticia por la que estaban tan contentos estos voceros del gobierno, se trataba de que el senador Max Baucus, presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, derrotó por estrecho margen la ponencia del senador Bill Nelson (demócrata de Florida) para romper el sucio acuerdo del presidente Obama con las "Grandes Farmacéuticas" en contra de los ciudadanos de la tercera edad de Estados Unidos. Baucus ha sido uno de los organizadores del acuerdo Obama-PHRMA, y es el mayor recipiente en el Congreso de donativos de campaña de los grandes gigantes de medicamentos. Por lo pronto, la derrota de la enmienda Nelson, significa que Los bolsillos de las Grandes Farmacéuticas seguirán embolsándose $8,500 millones de dólares extras de ingresos al año, provenientes del gobierno federal.

Desde que se presentó hace dos semanas el proyecto de ley de "reforma a la salud" de Baucus que recorta el Medicare en la comisión que él preside, la cobertura del Washington Post ha estado clavada jubilosamente en este proyecto de ley, como prueba de que a pesar -y en contra— de las protestas masivas de la población estadounidense desde principios de agosto para parar esta "reforma" fascista, los "estacadores" se estaban saliendo con la suya. Esta evocación a Drácula que hace el Washington Post, se refiere a las enormes compañías aseguradoras de salud, las gigantescas compañías farmacéuticas, las HMO, las grandes cadenas hospitalarias corporativas, etc.

Una alianza así del poder ejecutivo del gobierno con las finanzas corporativas, en contra de la población se conoce como fascismo corporativista.

La enmienda del senador Nelson era una manera simple y directa de acabar con el acuerdo corrupto de Obama con PHRMA, a la vez que se lograba el objetivo público anunciado con bombo y platillo de Obama, de "doblar la curva" de los costos en salud. Hace cinco año, el gobierno de Bush y Tom DeLay, cuando presionaron para que se pasara la legislación de beneficios farmacéuticos Medicare, gratuitamente elevaron los pagos anuales de Medicare a los gigantes de las drogas, por los medicamentos de 8 millones de ciudadanos de la tercera edad que son pobres, en cerca de $ 8.5 mil millones de dólares al año. Nelson simplemente les iba a quitar esta bonanza: regresar a la ley y a la fórmula de fijación de precios de antes del 2005, ahorrándole al Medicare $86 mil millones de dólares en un período de 10 años, usando parte de estos ahorros para tapar el infame "hoyo de rosca" de la cobertura en medicinas de la tercera edad, y otra parte para reducir el déficit federal.

La tarde del 22 de septiembre, en la sesión de la comisión de Baucus, mientras un demócrata tras otro respaldaban la enmienda de Nelson, se discutió abiertamente que esto acabaría con el acuerdo que "alguien hizo con PHRMA". El senador Chuck Grassley (R-Iowa) interpuso, "¿Qué quieren decir con "alguien"? Todo mundo sabe quien hizo este acuerdo". Todo mundo sabe que Obama hizo este acuerdo sucio, uno que juró durante su campaña del 2008, que nunca haría. En la Cámara de Representantes, el congresista Henry Waxman ya recibió una embarrada pública de la Casa Blanca, por decir que él no se va a sujetar a esto.

Pero después de 48 horas de presiones, Baucus se las ingenió para conseguir derrotar la enmienda de Nelson, haciendo que un par de demócratas, grandes recipientes del efectivo de campaña de PHRMA, Tom Carper de Delaware y Robert Menendez de Nueva Jersey, votaran "no" junto con él. Las pirujas de la prensa lanzaron vivas. Se salvó el acuerdo chupasangre de Baucus y Obama; por ahora.