La Casa Blanca se jacta de que no le importa el fermento de masas, siempre que las compañías aseguradoras y farmacéuticas ...

28 de septiembre de 2009

La Casa Blanca se jacta de que no le importa el fermento de masas, siempre que las compañías aseguradoras y farmacéuticas estén a bordo de su tren

26 de septiembre de 2009 (LPAC).- Los partidarios de las "reformas" nazis de Obama a los servicios de salud piensan que se pueden librar de las reuniones ciudadanas de agosto y otras protestas, siempre y cuando logren mantener su alianza con las compañías farmacéuticas, las compañías aseguradoras y otros "accionistas" (o "estacadores como también los llaman), en apoyo del proyecto de ley Obama-Baucus.

Este fue el informe de National Public Radio (NPR) esta mañana, que prueba una vez más porqué se ha ganado el derecho a llevar el nombre ahora de "Nazi Propaganda Radio".

La corresponsal de NPR, Mara Liasson informó que la Casa Blanca había calculado que no se iba a aprobar la reforma a los servicios de salud si los grandes grupos de intereses permanecían al otro lado, como en 1994. Pero, destacó, ahora los llaman "estacadores" en vez de "intereses especiales". Además del acuerdo con las Grandes Farmacéuticas que sobrevivió a un ataque anoche en la comisión de Finanzas del Senado, hay muchos más acuerdos que ha hecho la Casa blanca con doctores, hospitales etc., dijo -para no mencionar las compañías aseguradoras HMO.

Estas alianzas, se regodeó Liasson, "han permitido que el esfuerzo por una reforma total a los servicios de salud sobreviva a la rebelión de agosto, el "levantamiento" de las reuniones ciudadanas". Los grupos de intereses se mantuvieron firmes, dijo, así como también los legisladores, que reciben bastante respaldo de los grupos de intereses.

Así que, aunque vimos que la opinión pública hizo una mala jugada este verano, realmente no vimos un cambio en el Congreso, babeó Liasson. Muchos miembros del Congreso se asustaron por la oposición que se puso de manifiesto durante el receso del Congreso, pero no abandonaron el barco y la alineación es casi la misma que lo que era antes de agosto, concluyó, reflejando la negación histérica de la Casa Blanca del proceso de huelga de masas, aun cuando todavía este asunto no se ha sometido a una prueba real en el Congreso.

El gobierno de Obama, al igual que otros regímenes consignados ahora al bote de la basura de la historia, ignora la huelga de masas a su propio riesgo.