Crisis en la vacunación contra la H1N1. Las demoras de las grandes farmacéuticas suizas le asesta otro golpe

27 de octubre de 2009

26 de octubre de 2009 (LPAC).— De las 120 millones de dosis de vacuna en contra de la "influenza porcina" H1N1 para octubre que habían pronosticado los funcionarios del gobierno de Obama en la primavera; a los 40 a 50 millones de dosis para el 15 de octubre, prometidos en septiembre; a 16 millones de dosis que se han distribuido realmente hasta el 20 de octubre, en unos Estados Unidos de 310 millones de personas: esta es una movilización para vacunar contra una pandemia que funciona casi tan bien como el "estímulo" de Obama para parar el crecimiento de un desempleo masivo.

El 24 de octubre la gran farmacéutica suiza Novartis le asestó otro golpe: no va a poder entregarle a Estados Unidos casi ninguna vacuna inyectable H1N1 sino hasta enero o febrero del 2010. Novartis, la abastecedora más grande, fue contratada para que fabricara 85 de las 250 millones de dosis del plan original total. Esto garantiza que el caos y escasez actual de las vacunas contra la influenza continuarán en lo que resta del 2009, y la influenza porcina pudiera ya estar llegando a su punto más alto. Ha matado a unos 1,000 estadounidenses (unos 300 al mes) y hospitalizado a 20,000.

El director ejecutivo de Novartis, Daniel Vasella, a la vez que informa que la compañía tuvo ganancias record en el tercer trimestre y que "siente compasión por aquellos que están esperando", alega que el antígeno sacado de la cepa de la CDC fue una quinta parte de lo normal; aunque otros fabricantes dijeron que la mitad de lo normal.

Nunca debió el gobierno de Obama haberle confiado a cinco gigantes farmacéuticos privados el abastecimiento de las necesidades de vacunas del país, sin hacer ningún intento por movilizar las capacidades de los laboratorio nacionales de EU.

Esta semana se acabo rápido la vacuna en la ciudad natal de Obama: el Chicago Tribune informa que Chicago ha recibido 150,000 dosis para un área metropolitana de 3 millones y ha restringido la distribución a seis clínicas de la ciudad, tres veces a la semana. Ahí, las vacunas se agotan para las 11:00 de la mañana, así que personas con problemas médicos, padres con niños etc., tienen que pasarse varios días haciendo colas repetidamente. El gran condado de Fairfax en Virginia planeaba tener 10 centros de vacunación en contra de la influenza porcina, pero terminó con solo uno. La mayor parte de los estados y ciudades solo tienen una décima parte de las vacunas que necesitan.

Un problema adicional: aquellos que han recibido la inmunización en contra de la influenza estacional, no pueden recibir la vacuna por atomización contra la influenza H1N1 por 30 días (porque no se desarrolla la inmunidad). Podrían ser vacunadoss inmediatamente después de la vacuna estacional con la vacuna contra la H1N1 inyectable, pero la atomización contra la influenza está más disponible, si es que hay algo disponible.

Ahora Obama ha declarado una emergencia nacional. Su efecto principal es permitirle a los hospitales "en peligro de verse rebasados" rechazar a las personas con influenza y enviarlos afuera a tienda de campaña y otros "cuartos de emergencia" temporales y centros de triage. No se trata de una movilización que ofrezca cuartos de hospital adicionales, o instalaciones de cuidados intensivos, como ventiladores, ni, por supuesto, para cambiar la escasez de vacunas.