Aprendamos de Schiller: Pensemos solo en lo más elevado: ¡Cambiemos el sistema ya!

9 de noviembre de 2009

9 de noviembre de 2009 (LPAC).- La dirigente del Movimiento Solidaridad de los Derechos Civiles (BueSo, por sus siglas en alemán) Helga Zepp-LaRouche, dio a conocer la siguiente declaración en el aniversario de la caída del Muro de Berlín y del nacimiento del Poeta de la Libertad, Friedrich Schiller, para su distribución masiva en Alemania. Léela desde la perspectiva de un ciudadano universal, dado que su mensaje en verdad es universal por sus implicaciones, porque es lo que los patriotas de todas las naciones tienen que hacer. La declaración de la señora Zepp-LaRouche se ha traducido al inglés y al español para el público americano, de quien tanto depende hoy en día APRENDAMOS DE SCHILLER: PENSEMOS SOLO EN LO MÁS ELEVADO: ¡CAMBIEMOS EL SISTEMA YA!

por Helga Zepp-LaRouche, presidenta federal del Movimiento Solidaridad de los Derechos Civiles

Estimado ciudadano:

El 250 aniversario del nacimiento de nuestro gran Poeta de la Libertad, Friedrich Schiller, y el 20 aniversario de la caída del Muro, están interconectados muy íntimamente uno con otro. En ese momento, en noviembre de 1989 y en los meses posteriores hasta la reunificación del 3 de octubre de 1990, en ese gran momento de Alemania, estuvimos realmente ante el criterio de Schiller: ¿Ese gran momento encontraría gente grande? ¿Lograríamos establecer, a partir de la revolución pacífica, una sociedad nueva, más humana, y un orden de paz real?

En retrospectiva, uno tiene que responder esta pregunta que desafortunadamente no. Las razones son varias: Margaret Thatcher y Francois Mitterrand intentaron todo lo posible por evitar la reunificación, y después acordaron con George Bush Sr., hacer todo lo posible por contener a una Alemania unificada dentro de la estructura de la Unión Europea (UE). Los alemanes occidentales deben culparse a sí mismos, porque frente a esta manipulación geopolítica no hicieron más que estar demasiado dispuestos a contribuir con su parte para someter a los nuevos estados federales a las reglas brutales de la globalización. Aquellos alemanes orientales, que buscaban seriamente una tercera vía, no reconocieron el único plan que hubiera vuelto esto posible y rápidamente la burocracia de la unificación los hizo a un lado.

En este año, de noviembre de 1989 a octubre de 1990, advertí en innumerables discursos en contra de imponer sobre el comunismo quebrado una economía de mercado igualmente quebrada. De esta forma, uno quizá pueda extraer riqueza de los estados del antiguo CAME durante algunos años mediante la acumulación primitiva; pero después de un cierto período, se produciría un desplome aún mayor. Y estamos hoy precisamente en este punto. Solo que esta vez las deudas malas, que se le han cargado a los contribuyentes, son el desperdicio tóxico de los bancos, que produjeron los especuladores con sus juegos de casino.

El sistema de la llamada globalización está más quebrado hoy en varios ordenes de magnitud, que lo que han estado las economías de la RDA y después de la Unión Soviética. La crisis sistémica, que ha destruido enormes capacidades industriales en la economía real desde fines de julio de 2007, y en donde los gobiernos de las naciones del G20 han probado no ser más que los secuaces de los bancos y las instituciones financieras, continuará a menos que se emprenda una reorganización fundamental.

Ustedes, ciudadanos, tienen que despertar ¡de inmediato!

¿No ven que nuestra bella Alemania está completamente destruida? Los nuevos estados federales cada vez pierden más y más población. La edad promedio está arriba de los 60 años en no pocos de los poblados y las municipalidades. La falta de perspectivas sobre todo entre los jóvenes se manifiesta más frecuentemente en una violencia sin sentido; cada vez desaparece más y más la confianza en la política.

Pero también se están desintegrando los antiguos estados federales: más y más compañías tradicionales, Woolworth, Hertie, Karstadt, Quelle, quizá pronto Opel y cientos de abastecedores, para no mencionar las decenas de miles de compañías medianas, le seguirán a las miles de compañías tradicionales que ya se han desvanecido. Los agricultores están luchando por su sobrevivencia. Crece la pobreza. Y los costos de los juegos de casino se los han de pasar a la población! La sobrevivencia de Alemania está en peligro!

La línea propagandística, de que ya pasó lo peor, no es más que tratar de cubrir las apariencias de parte de aquellos que quieren continuar con la economía de casino. ¿Y por qué habrían de preocuparse los jugadores? Si las cosas salen mal, entonces los gobiernos están más que prestos para entrar a la lucha por salvar a los bancos del sistema pertinente con dinero de los contribuyentes, después de todo los bancos son demasiado grandes como para quebrar. La realidad es que esta operación de casino corre más frenética y más excesiva hoy que cuando quebró Lehman Brothers hace alrededor de un año y está inmediatamente próximo el próximo mega crac.

Esto tiene que acabar ya. No podemos permitir que la oligarquía financiera conduzca a nuestra nación completamente a la ruina. ¡Necesitamos un cambio de sistema!

Se tiene que reemplazar el sistema de monetarismo y globalización actual por un sistema de crédito, que esté orientado hacia el Bienestar General; el cual financie la economía real. Lyndon LaRouche ha presentado este razonamiento desde hace mucho tiempo, que solo la alianza de las cuatro naciones más poderosas del mundo, es decir, EU, Rusia, China e India, es lo suficientemente fuerte como para poner en el orden del día la nueva arquitectura financiera.

Y aquí es donde hay absolutamente acontecimientos muy positivos. El 13 de octubre, durante una visita de estado de tres días del primer ministro Putin a China, se concluyeron 12 acuerdos de cooperación abarcantes entre Rusia y China, por sobre todo en relación a la construcción de infraestructura y en el área de alta tecnología, por un volumen de 500,000,000,000 de dólares. Con esto, las reservas en dólares de China, que de otra manera podrían perder su valor, se respaldan con las inversiones en la economía real. Este acuerdo puede ser el principio de un nuevo sistema crediticio, siempre y cuando otras naciones se unan a Rusia y China en programas de desarrollo similares de largo plazo.

Esta es la forma concreta de la tercera vía, de lo que hablaron los activistas por los derechos civiles en 1989. Y es también el inicio de la instrumentación del programa, que propusieron en ese entonces Lyndon LaRouche y el BueSo, inicialmente llamado Triángulo Productivo París-Berlín-Vienna y a partir de 1991, después de la desintegración de la Unión Soviética, Puente Terrestre Euroasiático. La idea central de este programa consiste en conectar la industria y los centros poblacionales de Europa con aquellos de Asia mediante corredores de desarrollo. A través de esta integración de la infraestructura se podrían desarrollar las regiones de Eurasia sin salida al mar, y se podrían elevar los niveles de productividad de la economía de estas naciones y los niveles de vida de las poblaciones.

Para Alemania la salida de la crisis económica también reside en las inversiones en la construcción de un puente terrestre eurasiático. Dado que nuestras compañías pequeñas y medianas, los ingenieros mecánicos y trabajadores calificados poseen el suficiente conocimiento y todavía poseen las capacidades industriales, que se necesitan urgentemente en las gigantescas expansiones del continente Eurasiático. Y viceversa, Alemania depende de acuerdos de cooperación de largo plazo a 50 o 100 años, con los cuales podamos garantizar nuestras materias primas y abasto de energía.

Si Alemania participa en este nuevo sistema de crédito entre estados nacionales soberanos, podemos lograr de nuevo en Alemania el pleno empleo productivo a un nivel tecnológicamente muy avanzado. Tenemos que volver a estar conscientes de que la única fuente pertinente de riqueza reside en el desarrollo de las capacidades creativas de nuestra propia población, y no en la máxima del libre comercio, compra barato, vende caro. Por lo tanto, las mejores precondiciones para que Alemania contribuya a la reconstrucción de la economía mundial en el nuevo sistema es la construcción de un mercado interno productivo fuerte y el mejor desarrollo posible de los potenciales cognoscitivos de nuestros ciudadanos.

Pero también necesitamos un cambio de sistema en nuestras cabezas. No solo tenemos que botar el desecho tóxico de los bancos sino que también tenemos que deshacernos de toda la basura mental, que se produjo junto con la globalización. Por ejemplo, la búsqueda de la ganancia, entretenimientos vacuos, la maximización del gozo del aquí y el ahora, y las propuestas contrarrevolucionarias de que "De todos modos no se puede hacer nada", que debemos borrar de nuestro vocabulario para siempre.

Si queremos usar la gran oportunidad de un cambio de sistema en la política económica y en nuestra cabezas, si queremos instrumentar la gran visión de un orden de paz para el siglo XXI, entonces no hay mejor mentor de nuestro gran poeta Friedrich Schiller. En sus trabajos encontramos todas las ideas sublimes, que nos pueden dar la fortaleza interna para el cambio. Por ejemplo, la idea de que cada persona tiene el potencial de ser un alma bella y un genio.

En 1989 se perdió el potencial de un gran momento para los alemanes. Hoy, cuando estamos enfrentados con un desplome sistémico incluso más dramático, tenemos que usar la oportunidad, que reside en el hecho de que ha fracasado el paradigma neoliberal de la globalización. Se tiene que poner en la agenda el Plan LaRouche por un nuevo orden económico mundial justo.

En este sentido, ¡celebremos el 250avo cumpleaños de Friedrich Schiller y el 20avo aniversario de la Caída del Muro!

Todos los hombres se vuelven hermanos. Lleva este beso a través del mundo!

De ustedes,

Helga Zepp-LaRouche, 7 de noviembre de 2009.

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