¡Islandia valiente!

13 de enero de 2010

por Lyndon H. LaRouche, Jr. 7 de enero de 2010

Prácticamente sobra decir que estoy muy orgulloso de Islandia y su Presidente.

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El presidente de Islandia toma partido por su pueblo

8 de enero de 2010 (LPAC).— Pese a la hostilidad de los gobiernos de Gran Bretaña y los Países Bajos, que amenazan con expulsar a Islandia de la "comunidad internacional", el presidente islandés Olaf Ragnar Grimsson está cumpliendo su decisión, y defendiéndola en entrevistas y declaraciones, del derecho de su pueblo a la soberanía nacional. El diario Financial Times reproduce hoy sus declaraciones, donde señala que "la Constitución islandesa se basa en el principio fundamental de que el pueblo tiene soberanía. Es la responsabilidad del Presidente asegurar que prevalezca la voluntad del pueblo".

Luego exhortó a los pueblos de Gran Bretaña y los Países Bajos ("y sus líderes políticos") a ponerse de lado de "las tradiciones democráticas establecidas de Gran Bretaña y los Países Bajos, reconociendo que un referéndum es una forma democrática de tomar una decisión".

La radio sueca también entrevistó a Grimsson.

En una entrevista con la BBC la noche del miércoles, Grimsson fue asaltado verbalmente por el conductor que se asemejó más a un abogado de Shylock y trató al Presidente de un Estado como un delincuente. "No confíen en un islandés", "¿no son los acuerdos internacionales más importantes que la voluntad de un Presidente?" y "¿está contento con estos resultados?" (la baja de calificación financiera y la pérdida del crédito internacional, entre otros) fueron los comentarios y preguntas del entrevistador. Grimsson le dio una lección a este arrogante respondiéndole: "Yo entiendo que Gran Bretaña no está familiarizada con los sistemas en donde se convoca al pueblo a que exprese su voluntad", ni que en Islandia "la nación, no el parlamento, es soberana".

En contraste con la oligarquía, la población inglesa sigue expresando su simpatía por los islandeses, al menos juzgando por los comentarios de lectores que siguen fluyendo en los diarios más importantes. Es probablemente debido a esto que una facción de la élite gobernante británica, que representa el Financial Times, se haya distanciado del Gobierno y rechazado abiertamente la "línea dura" contra Islandia. De manera significativa, el Financial Times publica hoy un editorial titulado "No pongan a Islandia en una prisión de deudores". El periódico optó también por publicar una carta de Advocacy Internacional en la que se dice que es "injusto" hacer que Islandia tome sola la responsabilidad por la "conducta irresponsable de los banqueros privados y los especuladores".

El Financial Times destaca como cita la opinión de su comentarista financiero en jefe, Martin Wolf: "Esto no tiene que ver con la reducción de un déficit corriente, que es, sin duda, inevitable. Se trata de obligar a un pueblo inocente a que asuma una responsabilidad gigantesca para la que no tienen responsabilidad legal o moral alguna. ¿Cómo se sentirían los ciudadanos del Reino Unido si se les obligara a asumir una deuda de 400 mil millones de libras esterlinas si el HSBC dejase de cumplir con las obligaciones por seguros de depósitos en Asia? Dejen que el Reino Unido tome los activos del banco y déjenlo así".

También, Michael Hudson, de la Universidad de Missouri, escribe que "Islandia tiene derecho a rechazar la servidumbre de la deuda". Hudson argumenta que Islandia podría pagar su deuda externa sólo de los recibos del balance de pagos, es decir, con los ingresos de exportación. Pero ya el ingreso por la exportación del pescado han sido destinados para el pago del servicio de la deuda actual; lo mismo vale para las exportaciones de aluminio y sus recursos geotérmicos e hidroeléctricos. Agréguese a esto el hecho de que la mayoría de las familias tienen hipotecas que, si se devalúa la moneda, solamente puede empeorar y se tiene el panorama: es imposible para Islandia pagar la deuda. "Un principio económico pragmático entra en juego en tales condiciones. Las deudas que no se pueden pagar, no se pagarán". Si hemos aprendido las lecciones del derrumbe en los niveles de vida en la Rusia postsoviética, concluye preguntando, "¿en cuántos años se deben reducir la esperanza de vida de los islandeses?"

Según una fuente bancaria europea, los británicos y los holandeses van pasar la carga a los países escandinavos. Por su parte, la organización de la resistencia en Islandia está convocando a los gobiernos escandinavos a que los apoyen contra Londres y La Haya.