Simple y resumidamente

21 de enero de 2010

Lyndon H. LaRouche, Jr. 19 de enero de 2010

Ya desde los 1950, había una tendencia, como en Estados Unidos, de trasladar la producción fuera de los centros industriales, hacia los mercados de mano de obra barata dentro de Estados Unidos. Luego, de modo similar, en especial después del asesinato de John F. Kennedy, para trasladar la tecnología fuera de las entonces naciones industrializadas, hacia los mercados de mano de obra barata a escala global.

Esta tendencia entró en una nueva fase bajo el Presidente estadounidense Nixon, y entró en una tendencia de mercados de mano de obra aún más barata, el comienzo de una tendencia posindustrial durante los 1980, como en el caso de la destrucción angloamericana de la economía mexicana en el verano de 1982. Se vieron nuevos extremos en la destrucción de la economía europea continental, desde 1990, que se convirtió en un torrente luego de la disolución de la Unión Soviética.

Pronto se volvió evidente, tan claro como el agua para todos, que la exportación de la producción a las llamadas naciones en desarrollo fue un proceso intencional para arruinar las economías de las naciones de la región trasatlántica del norte, para transferir las porciones de producción sobrevivientes lejos de los centros originales hacia un proceso que se conoció como "globalización".

Como producto del proceso histórico que acabo de delinear, resumidamente, en los tres párrafos inmediatos anteriores, tenemos los cuatro pautas siguientes más sobresalientes que operan al presente.

1. Ha habido un viraje posterior a 1968 del conjunto de las economías trasatlánticas, un alejamiento del rol de lo que había sido, anteriormente, una tendencia cultural tradicional, una superioridad económica progresista, hacia una decadencia crónica posterior a 1968.

2. Esto está caracterizado por un énfasis en la rápida expansión de la dependencia en las tecnologías de fisión nuclear moderna y a futuro en la fusión termonuclear en las regiones asiática y africana que bordean los Océanos Pacífico e Índico, al mismo tiempo que las economías que bordean el Atlántico se han retirado hacia la ruina inevitable en la destrucción general del rol de lo que habían sido las tecnologías modernas previas a 1970, hacia el primitivismo, bárbaro, francamente dionisíaco (por ejemplo, existencialismo nitzscheano).

3. Sin embargo, los esfuerzos vigorosos expresados por la combinación de una movilización suicida hacia modelos retrógrados como molinos eólicos y paneles solares, y hacia el genocidio masivo contra las poblaciones existentes del mundo, domina por completo la economía del mundo a tal grado que, a menos que USA abandone sus lazos con la fuente principal de la decadencia cultural de la civilización europea, el Reino Unido y sus influencias globales, no hay probabilidades de que la civilización en su conjunto pueda sobrevivir a los efectos que tales tendencias culturales trasatlánticas lideradas por los Británicos tendrían en el mundo entero

4. Un viraje de Estados Unidos lejos del hundimiento en una infernal nueva era de tinieblas planetaria, liderada actualmente por Londres y su títere estadounidense Barack Obama, podría inclinar la balanza de las tendencias a favor de la defensa de una forma civilizada de existencia en este planeta en general.