Los británicos y Obama dicen "no" a la prohibición de Europa a los derivados por incumplimientos crediticios

11 de marzo de 2010

11 de marzo de 2010 (LPAC).— Algo más se esconde en la reunión del presidente Obama, el primer ministro griego Papandreou y los derivados financieros. Después de la reunión del 9 de marzo con Obama, Papandreou argumentó que había "una respuesta positiva" a las demandas de los europeos de prohibir los derivados por incumplimientos crediticios (llamados CDS, por sus siglas en inglés) de los especuladores con las deudas de los gobiernos, Obama no dijo nada; pero parece que luego trató de humillar a Papandreou en una recepción ayer por la noche. Los CDS son conocidos desde que la aseguradora gigante AIG los hizo famosos (porque estaba repleta de esos papeles que los hacía pasar como activos). Están entre los más tóxicos de las enormes montañas de trillones de dólares de contratos con derivados financieros que contribuyeron a la desintegración de la economía mundial, todo lo cual tiene que limpiarse con una reorganización global según las normativas "Glass-Steagall" como lo ha propuesto Lyndon LaRouche.

Ahora le dijeron al Financial Times Deutschland (FTD) que cuatro jefes de gobierno europeos —Papandreou, la canciller alemana Merkel, el presidente francés Sarkozy y el primer ministro de Luxemburgo, Juncker— le han escrito a los dirigentes de la Unión Europea exigiéndoles que investiguen las firmas financieras que venden CDS y que prohíban los CDS en toda Europa.

Pero se opone su majestad británica, dice el FTD. Detrás de esto, está la oposición de los bancos del Grupo Inter Alfa de los Rothschild. Por su parte, el Wall Street Journal informa hoy que también se opone el gobierno de Obama. El Journal no obtuvo ni una sola respuesta de la SEC (Comisión de Valores de EU), Tesoro o Reserva Federal sobre la acción que están proponiendo los europeos; pero un "funcionario del gobierno" que no quiso identificarse dijo que la llamada reforma regulatoria financiera de la Casa Blanca era suficiente en el caso de Papandreou. Esa "reforma" y el proyecto de ley del congresista Barney Frank que fue aprobado por la Cámara de Representantes, solo piden que algunos derivados se reporten a un centro de distribución, con una gran cantidad de excepciones y excusas para eludirlos.

Se supone que en la carta de los jefes de gobierno europeos al presidente de la Unión Europea, Manuel Barroso, se habla de prohibir los CDS que compran y venden como "apuestas" sobre los incumplimientos de los bonos de los gobiernos, firmas especuladoras que no tienen ningún interés en los bonos en sí que los representan. Se les llama CDS especulativos o "desnudos"; aunque representan casi el 90% del total de $40 billones de CDS, según las autoridades expertas en estos mercados. La enorme bolsa podrida es básicamente deuda especulativa sobre deuda, e inversiones en nada.

El FTD informa que la reacción británica a la prohibición tan urgentemente necesaria de los CDS era "pisar el freno! La Agencia de Servicios Financieros (FSA) británica advirtió en contra de adoptar pasos acelerados en contra de las ventas de CDS desnudos". El director de la FSA, Adair Turner del fascista Banco de Pagos Internacionales insistió en que "la venta de CDS 'no es la causa principal' de la crisis de la deuda soberana, así que déjenlos en paz".