Presidente del Banco Central Europeo le saca la vuelta al tema de la Glass-Steagall

10 de abril de 2010

9 de abril de 2010 (LPAC) - El presidente del Banco Central Europeo (BCE) Jean-Claude Trichet, respondió a una pregunta de la EIR en la conferencia de prensa mensual del BCE ayer, en Frankfurt, diciendo que la normativa "Glass-Steagall" es una cosa estadounidense, evadiendo así el tema de una reorganización bancaria en Europa. El co-editor del Servicio de Alerta Estratégico de la EIR, Claudio Celani le preguntó si, en vista de que el mayor problema de Europa no es Grecia, sino España y la burbuja tóxica engendrada por las operaciones del Banco Santander en Brasil, no sería más fácil, en vez de proteger los activos bancarios con garantías del banco central, simplemente reorganizar el sistema desde la perspectiva de la normativa Glass-Steagall.

Trichet reconoció el problema de la carga tóxica en el sistema financiero. "No solo es España, no solo es Europa, es a nivel mundial" dijo, pero alegó que el G-20 y la Junta de Estabilidad Global se están encargando de elaborar soluciones para el problema. Evadió responder la pregunta sobre la Glass-Steagall, pero después de la conferencia de prensa, Celani lo abordó de nuevo con la misma pregunta, por qué no había respondido. "La Glass-Steagall es una ley estadounidense" dijo. Celani insistió: "Mire, están sentados ahora en un montón de activos que están rellenos de basura, y ustedes ni siquiera saben donde está la basura. Si hubiera una separación tipo Glass-Steagall, ustedes sabrían lo que tienen y podrían dormir mejor. Trichet se vio tentado a reaccionar como humano, pero prevaleció su personalidad robótica: "La Glass-Steagall es un ley estadounidense, no puedo comentar sobre eso". Celani insistió: es cierto pero tuvimos regulaciones equiparables en Europa, a lo que Trichet dijo "No, no las tuvimos", mientras lo escoltaban fuera del lugar.

Durante la conferencia de prensa, Trichet dejó en claro, respondiendo en especial a una pregunta de un segundo corresponsal de la EIR Rainer Apel, que el BCE está comprometido a imponer la "estabilidad fiscal" sobre los estados miembros de la Union Europea (UE), es decir, las políticas que el profesor Joachim Starbatty comparó con las políticas de austeridad de Brunning que pavimentaron el camino para el nazismo. Apel observó que Trichet había hablado mucho sobre el "pacto de estabilidad y crecimiento", pero que se había enfocado solo en la estabilidad. "A mi me parece que nadie es responsable por el crecimiento", y dio las últimas cifras de desempleo ente los jóvenes en Europa, para destacar dramáticamente que, sin crecimiento, estos jóvenes no tienen futuro. Apel también le volvió a preguntar a Trichet, como ya lo había hecho el año pasado, sobre la falta de un prestamista de último recurso dentro del sistema del Euro.

Trichet reiteró el motivo principal de su papel, respondiendo que las condiciones para el crecimiento "son políticas fiscales sanas y buenas" y que él había hecho un llamado a "reformas estructurales extremadamente osadas" y mintió después que "esos países que han llevado a cabo reformas estructurales hoy están mejor". El señor Trichet se hubiera visto en problemas si le preguntaran diera nombres de algún país. El presidente del BCE arregló el tema del prestamista de último recurso refiriéndose al hecho de que en los últimos meses, las autoridades nacionales se han comportado como tales.

Aunque definitivamente esta vez había un ambiente diferente en la conferencia de prensa del BCE, con periodistas inusualmente agresivos que enfrentaron a Trichet con la seriedad de la crisis del euro y sin aceptar sus intentos por minimizar los problemas o negar que haya contradicciones, especialmente sobre Grecia. Trichet de hecho reveló cual era el plan de rescate de la UE: Los Estados miembro de la UE piden dinero prestado en los mercados, a tasas de interés de mercado, y se lo prestan a Grecia a las mismas tasas. Dado que las tasas que pagarían Alemania, Francia e incluso Italia son la mitad de lo que tendría que pagar Grecia, esta sería una "operación de mercado" y "no un subsidio", dijo Trichet en una explicación bastante intrincada. Sin embargo, especificó que esto es solo su propuesta y que los que decidirán son los jefes de estado y de gobierno. Está claro que el obstáculo es Alemania en donde una movida de este tipo desataría un debate sobre su constitucionalidad.

Trichet también se vio en aprietos para tratar de negar que la decisión del BCE de extender los BBB "más allá del 2010"- el marco de garantías para los bonos que se seleccionó debido a Grecia- y se negó a responder una pregunta sobre la cantidad de garantías BBB que había en bóveda del BCE. Negó que esto pudiera calificarse de una "política de suelte de amarres" y se jactó de que "el mercado siempre tiene la razón", sorprendiendo a buena parte de los asistentes. Cuando se le recordó que él había anunciado la medida de garantías en una discusión en el contexto de Grecia, dijo "no recuerdo si fue en el contexto de Grecia". También negó haber dicho alguna vez, que el convocar al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que ayudara a Grecia sería algo "muy pero muy malo" y haber cambiado sus comentarios después de que la UE sí pidió la intervención del FMI. Y se negó a comentar sobre las críticas del Bundesbank al plan de la EU.

El hecho es que Trichet dejó "claro como el agua" que en el caso de Grecia y otros estados miembros de la UE afectados por crisis fiscales, el BCE exige que "estén a la altura de sus responsabilidades" haciendo trizas sus presupuestos e instrumentando drásticas "reformas estructurales" en consecuencia, por ejemplo del sistema de pensiones. Solo después de un castigo tal, podrán recibir ayuda de la UE, ayuda que, hasta ahora, no es más que retórica.