¡Glass-Steagall o muerte!: El disparate de Trichet

12 de abril de 2010

¡Glass-Steagall o muerte!:

EL DISPARATE DE TRICHET

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

9 de abril de 2010 (LPAC) La introducción de la legislación Glass-Steagall en Estados Unidos, bajo la Presidencia de Franklin D. Roosevelt, salvo a la civilización de la amenaza que se asomaba de los efectos globales de un derrumbe de Estados Unidos, y prosiguió para blindar a Estados Unidos y a muchas naciones de Europa y otras partes precisamente de la catástrofe general mundial como la que se le vino encima ahora a todo el mundo considerado en su conjunto.

La abolición de la Glass-Steagall, bajo el Presidente Richard Nixon, debida al consejo incompetente de Arthur Burns y otros a mediados de agosto de 1971, que desató la secuencia de reacción en cadena de catástrofes económicas que condujeron hasta la presente situación prácticamente desahuciada bajo cualquier esfuerzo de continuar el actual sistema monetarista en el mundo hoy día.

Esta reforma Glass-Steagall fue la que rescató a la Europa de la época de la Guerra de los 1940, y por más de una década después, en contra de la ruina que hubiera sido inevitable sin los beneficios del sistema de tipos de cambio fijos que se desprenden de las implicaciones de la reforma original Glass-Steagall.

Jean-Claude Trichet debería reconocer las implicaciones de estos hechos y los relacionados. En su respuesta a una pregunta, en la que alegó que la Glass-Steagall era un asunto estadounidense y no pertinente para otras naciones hoy día, parece mostrar una rara indiferencia a los hechos históricos más esenciales de los 80 años de la historia mundial precedente. Puesto que, con seguridad, hoy día, a menos que se introduzca una reforma tipo Glass-Steagall de tipos de cambio fijos, no habrá nunca una recuperación económica en ninguna parte de Europa en algunas generaciones por venir.

Aunque las peores medidas se introdujeron en los mismos Estados Unidos bajo la presidencia de Alan Greespan en la Reserva Federal, mediante la legalización de lo que habían sido las prácticas delictivas del uso de los "derivados financieros", la base para la monstruosamente trágica reforma perpetrada por Greenspan se debe entender como una amenaza que asomaba desde los acontecimientos pertinentes de agosto de 1971.

Yo sugeriría por ende, que la Glass-Steagall constituye una cuestión urgentemente atinente de política para todas y cada una de las naciones de Europa hoy día. Dado que yo soy el pronosticador económico más exitoso de éstas décadas recientes, una habilidad que Allan Greenspan acaba de admitir recientemente de la cual carece, los europeos inteligentes deben revisar de manera consecuente las cuestiones decisivas de trascendencia.