El príncipe Carlos inspecciona los campos de amapola de mami en Helmand

16 de abril de 2010

15 de abril de 2010 (LPAC) - El 25 y 26 de marzo, el príncipe Carlos visitó las tropas británicas en Afganistán, convirtiéndose en el miembro de la realeza de más alto nivel en visitar las tropas ahí. Recibió un informe del general Stanley McChrystal, comandante de EU [el redactor es confuso en cuanto si es el comandante de "EU" o de "Gran Bretaña"] de todas las tropas extranjeras en el país. El diario londinense Guardian reporta que "durante una visita de dos días, en medio de fuertes medidas de seguridad, fue transportado en un helicóptero Chinook a Lashkar Gar, capital de la provincia de Helmand, en donde se reunió con dirigentes locales, el gobernador Gulab Mangal, y soldados británicos en una base de patrullaje rodeada de cultivos de amapola para producir opio y campos de trigo (énfasis nuestro)".

No se informó donde se reunió el príncipe Carlos con McChrystal, por ejemplo, si fue en un campo de amapola, un laboratorio de heroína, o en una alfombra, en donde el príncipe estaba sentado con las piernas cruzadas, socializando con el gobernador local. Associated Press informa que el "heredero al trono británico, de 61 años, dijo que las tropas se pueden mantener ocupadas en el campo, pero para los familiares que quedaban lejos era 'espantoso' ". Sin embargo, el príncipe no identificó qué era lo que mantenía ocupadas a las tropas.

La agencia AP informó, desvergonzadamente, aunque con ironía, que: "Los británicos han perdido 276 efectivos desde que empezó la guerra en 2001. Los soldados británicos se han enfocado principalmente en combatir al Talibán en Helmand, el centro del narcotráfico ilegal en Afganistán, que ha financiado al grupo militante".

AP agregó que "el príncipe Carlos recorrió en todas direcciones Helmand en helicóptero, sobrevolando canales, campos de amapola y lodazales que componen la mayor parte del distrito. Se reunió con dirigentes locales en la capital provincial de Lashkar Gah, sentándose en un cojín con las piernas cruzadas mientras hablaba de la situación en Helmand".

Luego deja ver un poco más el medio en donde se mantienen ocupadas las tropas británicas: "En la base de patrullaje Pimon, acunada entre los florecientes campos de amapola teñidos de rosa de Nad Ali, se reunió con algunos de los 140 soldados británicos que mantienen la primera línea de combate y el oficial al mando, mayor Ian Lindsay-German, le dijo: 'Ahora todo está mucho más tranquilo aquí, pero no se ha despejado de insurgentes totalmente".

No obstante, limpiar los campos de amapola de opio no está en el plan.

Con esta visita, los británicos probablemente quieren dejar en claro que Helmand pudiera convertirse en la capital de lo que quede de Afganistán, cuando la catastrófica política del gobierno de Obama sufra una aplastante derrota y Kabul quede abandonado a su suerte en medio de un Afganistán dividido étnica y sectariamente. Por lo tanto, para los británicos es más importante mantener tranquila y "económicamente exitosa" la provincia de Helmand, con ayuda de esos tontos útiles estadounidenses como el presidente Obama y el general McChrystal. Helmand, a cuyo gobernador Mangal, la realeza británica viene atildando como un gran líder tribal (como lo es la misma realeza británica, dirigentes tribales oligarcas), es presentada como la región estable de Afganistán y bien gobernada, a diferencia de la "corrupta" Kabul del presidente Karzai.