¡Bien hecho!

20 de may de 2010

Por Helga Zepp-LaRouche

19 de mayo de 2010 -- Las reacciones enloquecidas a la decisión que adoptó la agencia supervisora de los bancos en Alemania (Bafin), para prohibir la venta al descubierto de acciones y bonos del gobierno, así como la venta al descubierto de permutas por incumplimiento crediticio (CDS, en inglés) es decir, seguros de crédito sin ningún soportedeben servir a la canciller Merkel como confirmación de que el gobierno ha hecho lo correcto. Mantener la posibilidad de las ventas al descubierto solo hubiera significado que el capricho de los especuladores podía proceder desbocado, en última instancia en contra de la riqueza nacional. Éste es un primer paso en la dirección correcta.

¿Qué debe hacer Alemania? Durante 34 meses sin haber logrado restaurar las regulaciones, la crisis sistémica se ha intensificado, se han destruido capacidades enormes en la economía real, y miles de millones de euros y dólares de dinero de los contribuyentes ha salido hacia los bolsillos de los apostadores. En este período, tres cumbres del Grupo de los 20 (G-20) y varias cumbres de la Unión Europea han mostrado que las instituciones financieras son obviamente más poderosas que los gobiernos, que han puesto un "paquete de rescate" tras otro, con el único resultado de que los apostadores financieros juegan ahora con riesgos mayores. De lo único que pueden estar seguros, si es que había dudas, es que quien terminará pagando es el contribuyente.

¿Y de qué modo se ha de comportar Alemania, si la presión por parte de los otros gobiernos de la UE frente al nuevo derrumbe que amenaza, llega a ser tan grande que el gobierno alemán concuerda, en contra de su propio criterio, al reciente paquete de mega rescate, al cual, según voces juiciosas como la del ex presidente del [banco central alemán] Bundesbank, Karl-Otto Poehl, dicen que hay alternativas muy razonables?

Sólo muestra una arrogancia sin límites, creer que uno puede convertir al contribuyente alemán en una vaca lechera para toda Europa, y poner de nuevo a Alemania bajo enorme presión, para que actúe en contra de sus intereses, como se hizo con la introducción del euro y los paquetes inflacionarios para rescatar a los bancos. Sí en esta situación peligrosa en extremo, Alemania da un pequeño paso para hacer su situación algo más manejable, no se sorprendan los críticos diversos.

Solo se ha demostrado que Alemania todavía tiene un gobierno.