El memorable estallido del Memorial Day de Obama no es más que una probadita de cosas peores por venir

2 de junio de 2010

2 de junio de 2010 (LPAC) — Después de toparse con la ira de Dios, en forma de truenos, relámpagos y una lluvia torrencial cuando quiso iniciar su discurso por el Día de los Caídos en el cementerio Lincoln, en las afueras de Chicago, y la ira de LaRouche, en la forma de los organizadores de LPAC a bordo del autobús en la ceremonia, voceando consignas por su enjuiciamiento, el presidente Obama encontró poco consuelo, cuando llegó de regreso a la base de la Fuerza Aérea Andrews en las afueras de Washington. Los hombres de la avanzada de la Casa Blanca tuvieron que jalar de todos lados para reunir una pequeña multitud de empleados de la base Andrews, personal militar y destacamentos del Servicio Secreto, para que el Presidente pudiera pronunciar, por fin, su mensaje por el Día de los Caídos. Fue un final abominable para lo que un funcionario estadounidense de inteligencia de alto nivel describió como "los peores cuatro días en la vida de Barack Obama". La dinámica política en Estados Unidos, combinada con la traición británica de Obama, significa que literalmente no puede hacer nada bien.

Según la fuente, hasta la decisión de Obama de enviar personalmente al Procurador General Eric Holder a Louisiana para que anunciara la apertura de una investigación penal contra la British Petroleum, se le puede revertir. Van a acusar a Obama de politizar la investigación, al enviar personalmente a Holder. Y luego lo van a acusar de ser presa del pánico, después del fracaso del último intento de la BP por tapar el pozo.

Para empeorar aún más la situación ya horrible, hoy es el inicio oficial de la temporada de huracanes, y el Servicio Nacional Meterológico ha pronosticado un año muy malo, donde se proyectan entre 8 y 14 tormentas mayores, muchas de las cuales se espera se conviertan en huracanes. La perspectiva de que una ola de huracanes azoten la costa del Golfo agravaría inconmensurablemente el desastre de la BP, interrumpiendo los esfuerzos de limpieza y ocasionando marejadas que podrían enviar petróleo y agentes de dispersión químicos a las costas.

Hoy también fue el último día para las fuerzas militares estadounidenses que todavía quedaban en Haití, devastado por el terremoto. También Haití enfrenta una catástrofe humana producto del terremoto de enero, y el hecho de que Obama se negó a mantener los programas de ayuda militar claves de EU. Todavía se calcula que hoy en día hay 1.5 millones de haitianos que están viviendo en campos de refugiados cerca de la capital, totalmente vulnerables a los huracanes.

Estas dos crisis -agravadas por el hecho de que el juicio a Blagojovich empieza el jueves en Chicago, con la selección de jurado- garantiza que cada vez se va a acelerar más el clima para el enjuiciamiento político de Obama.