LaRouche condena la corrupción y falibilidad de la ONU

7 de junio de 2010

4 de junio del 2010 (LPAC) — Lyndon LaRouche condenó hoy la corrupción y falibilidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en particular su Consejo de Seguridad, como lo evidencia la crisis de credibilidad que ha surgido a raíz de dar a conocer el 20 de mayo "los resultados internacionales imparciales" donde responsabiliza a Corea del Norte por el hundimiento de la embarcación naval surcoreana Cheonan. "La falibilidad fundamental del sistema de las Naciones Unidas quedo en evidencia en este caso".

La llamada investigación "independiente" sobre la causa de la explosión que hundió al Cheonan, matando a varios marineros surcoreanos, estuvo tan controlada por los adversarios de Rusia y China durante la era de la Guerra Fría occidental, que creó una "situación no avenible" en la que ni Moscú ni Pekín pudieron aceptar los resultados por sí mismos, dado que no hubo ningún esfuerzo imparcial verdadero.

"¿Dónde quedaron las Naciones Unidas?", señaló LaRouche: "La verdad es que desde el establecimiento de la Corte Penal Internacional, la ONU ha perdido toda credibilidad. Ése tribunal, y todas sus acciones son totalmente corruptas. ¿Cómo pudo la ONU dar su apoyo a una institución que fue creada a través de los esfuerzos de uno de los narcotraficantes más grandes y especuladores de dinero sucio sobre el planeta, George Soros? Nadie debiera respetar la Corte Penal Internacional, y eso se extiende, también, a las Naciones Unidas, que ha mostrado a todas luces su corruptibilidad. Sólo miren las acciones de la CPI contra Sudán y verán la vergonzosa corrupción y fraude judicial flagrante. Los jueces nunca probaron las acusaciones contra Sudán". Muchos de nosotros, dijo LaRouche, "nos encontramos una y otra vez lamentando cosas hechas a nombre de la Organización de las Naciones Unidas".

"Otro hecho muy inquietante", concluyó LaRouche, "es que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ya no representa la verdadera composición de las potencias del mundo. No sorprende que la ONU no se esforzara en nada por reunir un grupo de expertos verdadero y representativo cuyos hallazgos habrían tenido una credibilidad genuina, estuviera uno de acuerdo o no con ellos. El hecho de que las Naciones Unidas, en especial su Consejo de Seguridad, fuera totalmente inútil en este caso crítico del asunto del Cheonan coreano, sólo subraya lo falible y corrupto que se ha vuelto la ONU. Está muy lejos de ser el foro de naciones soberanas que vislumbrara el presidente Franklin D. Roosevelt. Las Naciones Unidas jamás tendrán el respeto de la comunidad de naciones hasta que no llegue el momento en que se repudie la abominación del acogimiento de la ONU a George Soros y su CPI".