Se deshilacha la campaña de Obama en Afganistán

16 de junio de 2010

14 de junio de 2010 (LPAC) — El plan del Presidente Obama para "ganar" la guerra en Afganistán para julio del 2011 recibió un golpe, cuando su comandante para ese país, general Stanley McChrystal, admitió la semana pasada, que se tuvo que posponer la planeada ofensiva de la OTAN en Kandahar debido a la falta de apoyo entre los kndaharíes. "Cuando uno va a proteger a una población, esa población tiene que querer ser protegida" le dijo a los reporteros en Bruselas. La declaración de McChrystal se produjo casi inmediatamente después de la noticia de primera plana del Washington Post donde se detalla la fallida ofensiva de la OTAN en Marja. Los 15,000 efectivos de la OTAN en Marja no han podido hacer que la población —de unos 35,000 habitantes— se sientan seguros del Talibán, y los funcionarios y policía del gobierno afgano que fueron enviados a Marja, después de la ofensiva de la OTAN, simplemente desaparecieron, nadie sabe de ellos. Encima de esto, la agencia de Estados Unidos para la asistencia al desarrollo (USAID, por sus siglas en inglés) entró con dinero suficiente como para financiar el empleo de 10,000 afganos locales en proyectos de desarrollo, pero solo han podido contratar 1,200.

Como si esto no fuera suficiente, el New York Times le dio seguimiento con un artículo el viernes en el sentido de que el presidente afgano Hamid Karzai ha perdido toda la fe en la capacidad de EU y la OTAN para derrotar al Talibán y proteger a la población. Karzai, según este artículo, ha iniciado por lo tanto negociaciones secretas con el Talibán por fuera de la esfera de acción de EU y la OTAN.

La sensibilidad del gobierno de Obama ante estas historias se puso de manifiesto el domingo, cuando dos funcionarios de la Casa Blanca atacaron al Times por su artículo. "Nosotros no tenemos ninguna base para ver las cosas como las describe el New York Times", declaró la embajadora ante la ONU, Susan Rice, (conocida como la "ricista"), en el noticiero de Fox del domingo. Y David Axelrod acusó al Times de apoyarse en una fuente prejuiciada: Amrullah Saleh, ex director de inteligencia afgano, quien acaba de ser despedido por Karzai, porque Karzai puso en duda su lealtad. "Eso se debe a que ella y Axelrod forman parte de la operación británica" dijo Lyndon LaRouche. "Ella es una agente británica y siempre lo ha sido".

Sin embargo, lo que realmente está en la balanza es la fecha límite de julio del 2011 cuando se supone que va a empezar el retiro de las tropas estadounidenses. Las declaraciones de McChrystal y de otros altos oficiales de las Fuerzas Armadas indican que ellos saben que para entonces Afganistán no va a estar "pacificado". No es de sorprender porque ¡están perdiendo! El reportero investigador Gareth Porter, escribe en antiwar.com que McChrystal y su jefe, el general David Petraeus, pudieran estar contando ahora con la presión del Partido Republicano para que forzar a Obama a reconsiderar esta fecha límite, una visión que expresó esta semana uno de los discípulos de Petraeus, el teniente coronel retirado John Nagle. Nagle le dijo a Porter que Obama va a tener que cambiar su política el próximo año para darle más tiempo a McChrystal, o que va a quedar muy vulnerable ante los ataques del GOP (Republicanos) sobre la política hacia Afganistán frente a la campaña electoral del 2012.

La alternativa es lo que propuso Lyndon LaRouche y el director antidrogas de Rusia, Viktor Ivanov: si quieren pacificar la región, ¡combatan el tráfico de drogas!

Mientras McChrystal y Petraeus quieren una campaña más prolongada, el nuevo gobierno en Londres anda buscando chivos expiatorios de cuatro estrellas. El secretario de la defensa británico Liam Fox dijo el domingo en el Times de Londres que para el otoño, tanto el comandante de la fuerza aérea sir Jock Stirrup, jefe del comando conjunto de defensa, como sir Bill Jeffrey, el subsecretario permanente del Ministerio de la Defensa, van a buscar nuevas posiciones. Stirrup, en particular, ha sido culpado por los fracasos militares británicos en Afganistán y se le ha acusado de estar demasiado cerca del anterior gobierno laborista. Un oficial del ejército quien renunció debido a la falta de financiamiento para el ejército le dijo al Times que "Jock Stirrup era un defensor bien conocido del pensamiento turbio sobre Afganistán".