Detrás del caso de McChrystal: El alto mando militar teme una repetición de Vietnam

25 de junio de 2010

25 de junio de 2010 (LPAC) — Según fuentes de inteligencia estadounidenses de alto nivel, la entrevista de la revista Rolling Stone al general Stanley McChrystal no fue ningún gazapo. La frustración del comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán con el estado caótico de la gestión del gobierno de Obama, fue creciendo —en especial con el papel que ha jugado el enviado especial a Afganistán, Richard Holbrooke— hasta llegar a la conclusión de que todo el programa afgano está en problemas de fondo. "McChrystal llegó al punto en que, desde su punto de vista, estaba peleando con Al Qaeda, el Talibán, Holbrooke, con el vicepresidente Biden, y el embajador Eikenberry, con todos a la vez. El quería tratar de agilizar la línea de mando, para tener acceso directo al Presidente", explicó una de las fuentes.

Otra fuente puso la responsabilidad directamente en el Presidente Obama y su entorno íntimo de la Casa Blanca: "El problema que tiene todo mundo con la Casa Blanca de Obama es que, para ellos, la duplicidad no sólo es aceptable. Es una necesidad. Mienten en todo, desde la BP, hasta Afganistán. En los niveles superiores de las fuerzas armadas, hay una sensación creciente de que el Presidente los va a utilizar como chivos expiatorios en interés de su campaña para la reelección".

McChrystal se proponía utilizar la entrevista con Rolling Stone, según la fuente, para provocar una pelea en torno a los planes sobre Afganistán, porque la estrategia existente la viene socavando las peleas internas del gobierno, los esfuerzos de Obama para apaciguar a la izquierda del Partido Demócrata, y las interferencias constantes de Holbrooke.

En cuanto se tomó la decisión de sacar a McChrystal, de acuerdo a otra fuente, el Secretario de Defensa Gates presionó para lo sustituyese el general Petraeus, con el argumento de que solo instalando a Petraeus podría la Casa Blanca evitar una pelea a escala total en torno a los planes sobre Afganistán.

Lyndon LaRouche dijo hoy que el general McChrystal, como muchos otros altos oficiales de las fuerzas armadas de EU, está preocupado por el "Síndrome de la Guerra de Vietnam", la idea de que se culparía a las fuerzas armadas por el fracaso. "Hay una dinámica al interior del alto mando de las fuerzas armadas, que se extiende mucho más allá del general McChrystal. Ven el caso de Afganistán cada vez más como un caso perdido. Se quieren salir".

LaRouche proporcionó su propia evaluación: "Tenemos que ir a hacer lo que se tiene que hacer: Barrer con el tráfico de opio, en todos los niveles. El problema es que Obama no está dispuesto a hacer eso, porque no es la política de los británicos acabar con el negocio del opio afgano. Rusia colaboraría con Estados Unidos para lograr esto; India ayudaría, por sus propios motivos. E incluso Pakistán vería una acción como esa como oportunidad para liberarse de los problemas que le acarrean Londres y los saudís".

LaRouche añadió que sería importante "vigilar el factor saboteador de Israel. Israel, bajo el gobierno de Netanyahu, está controlado totalmente por los británicos. Israel odia que le digan eso, pero son un títere de Londres, y serían utilizados, potencialmente, para sabotear cualquier esfuerzo serio para hacer lo único que cambiaría la situación afgana para bien: barrer con el narcotráfico".

LaRouche observó que, a pesar de que está en desacuerdo total con la estrategia de contrainsurgencia de Petraeus y McChrystal, el asunto McChrystal es un indicio de la frustración que existe en las instituciones militares con Obama. "Y eso es totalmente comprensible".