Hace 36 años renunció un Presidente

10 de agosto de 2010

9 de agosto de 2010 — Eran las 9:00 pm, hora del Este de EU, ese jueves en la noche, 8 de agosto de 1974, cuando el 34avo Presidente de Estados Unidos , Richard Nixon, se dirigió a la nación desde la Oficina Oval. Declaró que "Yo ya no poseo una base política suficientemente fuerte en el Congreso que justifique que continúe" en el cargo, y anunció que colocaba "el interés de Estados Unidos primero", y su renuncia a la Presidencia se hizo efectiva a las 12 del mediodía del 9 de agosto.

Mientras que el gobierno de Ford, quien asumió la Presidencia, no tenía poder, o la orientación, para hacer la revolución necesaria en la política económica, en particular, que era necesaria para hacer romper definitivamente con el régimen de Nixon, y volver hacia el Sistema Americano, la renuncia de Nixon fue un motivo para celebrar. Un delincuente había dejado el cargo sin necesidad de meter al Congreso en una pelea. El hizo lo que los ancianos del partido le dijeron que tenía que hacer, por el bien del país.

¿No es tiempo ya de que le transmitan el mismo mensaje al Presidente Obama, de tal manera que no se pueda rehusar?

Al tiempo en que estamos entrando en la segunda semana de agosto, la necesidad de sacar de su cargo al actual morador de la Casa Blanca es la prioridad estratégica. La marioneta británica es el mayor punto de interferencia para las medidas de emergencia que se tienen que llevar a cabo para prevenir que nos hundamos en una Era de Tinieblas imparable —o sea la ley Glass-Steagall y el proyecto NAWAPA, así como LaRouche lo ha definido. Por encima de eso, el que se mantenga en el cargo, como el Presidente fallido que es, hace que sea prácticamente imposible que los miembros competentes del Gobierno, y de otros Gobiernos, impidan que los británicos hagan volar en pedazos el mundo estratégicamente, como en la situación en Irán y en Corea del Norte.

Tenemos, ya en nuestras manos, municiones que son tremendamente emocionantes, específicamente sobre el proyecto NAWAPA, para inspirar la pelea necesaria, de manera de llevar a término lo que es nuestro deber. LaRouche asegura que algo se está cocinando en torno a la campaña del NAWAPA, que va a generar un impacto todavía mayor.

Nosotros hagamos nuestro trabajo, y una verdadera reproducción del canto del cisne de Nixon estará en nuestro futuro cercano.