Marbella: el último recurso de Michelle Obama

12 de agosto de 2010

11 de agosto de 2010 — Las suntuosas vacaciones de la primera dama Michelle Obama en Marbella, a costa de los contribuyentes, es la historia sinfín. Ya la definen como un cruce entre Madonna, la "chica materialista" y Maria Antonieta. Michelle Obama ha surgido como uno de los mayores objetos de odio de la temporada de verano, en la mente de la enorme mayoría de los estadounidenses. Ayer, Lyndon LaRouche, observó que no se trata solamente de su obsesión por todo tipo de cosas lujosas y suntuosas. Es el hecho de que mientras la enorme mayoría de la población estadounidense está sufriendo y enfrentando una existencia sin futuro, Michelle Obama anda de callejera por toda la Costa del Sol española, pavoneando su comportamiento despilfarrador y excesivo. Michelle está atrapada en su propia patología, concluyó LaRouche, y ahora se ha convertido en otro de los objetos de odio del pueblo estadounidense.

Incluso si Michelle Obama y su banda viajera de "amigos cercanos" están pagando cada centavo de sus gastos "personales", de todas maneras los contribuyentes van a tener que cargar con más de un cuarto de millón de dólares solo por el uso del avión Fuerza Aérea 2 y una cantidad similar por los gastos del Servicio Secreto y el equipo de la Casa Blanca que acompaña a Lady MacBama.

La desconexión con la realidad de Michelle Obama sigue atrayendo tanta atención de los medios de comunicación que, hoy, el vocero de prensa de la Casa Blanca Robert Gibbs perdió el control y se lanzó a atacar a la "izquierda profesional" del Partido Demócrata. En entrevista con The Hill, Gibbs despotricó: "Escucho a estas personas diciendo que es como George Bush. Habría que hacerles un examen antidrogas a esas personas. Quiero decir, es una locura".

Tardíamente ayer, la Casa Blanca trató de calmar el escándalo alegando que en realidad Michelle Obama estaba tratando de consolar a una amiga quien acaba de perder a uno de sus padres recientemente. Sean Hannity y Michelle Malkin, ambos del noticieron Fox de TV, revelaron que la amiga a consolar era nada menos que la esposa de Marty Nesbit. Amigo cercano del presidente, Marty Nesbit es agente de pies a cabeza de Penny Pritzker, quien puso $25 millones de dólares para levantar a Nesbit en el negocio de estacionamientos en la zona de Chicago, y ponerlo después a cargo de la compañía de bienes raíces de la familia Pritzker. Nesbit preside ahora la Oficina de Vivienda de Chicago, y el y su esposa viajaron con la Primera familia a Copenhague y a Oslo para las Olimpiadas y la ceremonia del Premio Nobel.

La columnista liberal del New York Times, Maureen Dowd, anteriormente partidaria de Obama, dice que la señora Obama y sus hijas debieron haber ido al Golfo a lavar a algunos pelícanos. Pareciera que, en verdad, la Primera Dama prefiere mandar al diablo a la población estadounidense.