Maxine Waters luchó porque se investigara la cocaína crak y el lavado de dinero; Porter Goss encubrió todo esto

12 de agosto de 2010

11 de agosto de 2010 — Fuentes de inteligencia de Washington han señalado un conflicto amargo entre Porter Goss, presidente de la anticonstitucional Oficina de Etica Congresional y la congresista Maxine Waters, que data de 1997-1999, cuando Goss bloqueó los esfuerzos de Waters y de otros por denunciar el tráfico de cocaína de la familia Bush durante el asunto Irán-Contras, lo cual había creado una epidemia infernal en el centro sur de Los Angeles —distrito de Waters— como también en otra partes del país.

En su calidad de presidente de la comisión de inteligencia de la Cámara de Representantes, Goss encubrió la evidencia sustancial de las operaciones de cocaína dirigidas por Bush, mediante su subalterno Oliver North en la operación Irán-Contra. ¿Quién es Goss para querer juzgar a los miembros del Congreso a nombre del racista Barack Obama?

Como consecuencia de que se dieron a conocer en 1998 los informes del Inspector General de la CIA, después de las revelaciones de 1996 en los artículos sobre la cocaína crack del periodista ahora difunto Gary Webb, Waters exigió una investigación abierta y a fondo de la Comisión Selecta de Inteligencia de la Cámara de Representantes, que Goss presidía por cortesía de Newt Gingrich.

Desde 1996, Waters ha seguido vigorosamente la investigación de las revelaciones de Gary Webb que aparecieron en el San José Mercury News. Waters sostuvo una reunión pública en forma de "audiencia del Congreso", sobre esas denuncias, durante la conferencia anual de de la Junta de Congresistas Negros de septiembre de 1996; encabezó una investigación a fondo de las acusaciones, incluyendo el uso de su "dinero propio" para un viaje que hizo a Nicaragua para entrevistar a los agentes de la CIA y traficantes de cocaína mencionados tanto en la serie de Webb como en informes oficiales.

El 16 de marzo de 1998, Waters, junto con su colega del Congreso, la representante Juanita M. McDonald, testificaron ante una audiencia convocada apresuradamente por la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, presidida por Goss. La audiencia fue instigada, al menos en parte, por el hecho de que el Inspector General de la CIA, Fred Hitz, había anunciado que iba a presentar su renuncia en cuanto se dieran a conocer la parte I y II del informe.

Hitz testificó en esa audiencia pública del 16 de marzo, que "En la era de los Contra, la CIA trabajó con una variedad de personas que apoyaban el programa Contra, incluyendo agentes de la CIA, pilotos que transportaban abastecimientos para la Contra, así como también oficiales de la Contra y otros. Déjenme ser franco sobre lo que descubrimos. Hubo casos en los que la CIA no cortó, de una manera expedita o consistente, sus relaciones con individuos que apoyaban el programa Contra que se decía estaban vinculados con la actividad del tráfico de drogas, ni tomaron medidas para resolver las acusaciones".

La congresista Waters no solo detalló sus propias entrevistas, sino que también enfatizó con vigor que solo el Congreso tenía la capacidad de citar a comparecer para llegar hasta el fondo de esta investigación. Ni la CIA, ni el Departamento de Justicia, ni la Casa Blanca tenían esos poderes. También destacó en discursos y entrevistas, que nunca se interrogó al cabecilla Irán-Contra, el coronel Oliver North, sobre el narcotráfico. En el New York Times, North personalmente atacó a Waters por continuar con tales "investigaciones sin fundamento" e inútiles.

A fines de 1998, por fin se hizo pública la parte II del informe del Inspector General de la CIA, con evidencia extensa de que funcionarios de alto nivel en la CIA y en la Casa Blanca entre 1984 y 1986 sabían sobre las acusaciones de tráfico de cocaína. Tomando como referencia las nuevas revelaciones del informe del Inspector General, Waters le escribió una carta a Goss exigiendo e implorándole que llevara a cabo una investigación.

"Yo creo que los nuevos acontecimientos dramáticos en este escándalo actual hacen imperativo que la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes lleven a cabo audiencias públicas completas para poder completar total y adecuadamente su investigación" escribió Waters. "Yo te pido que fijes una fecha para el comienzo de dichas audiencias tan pronto como sea posible después de que inicie el 106avo Congreso".

El informe del Inspector General fue dado a conocer en medio del juicio político en contra del presidente Bill Clinton, y la carta de la congresista Waters fue totalmente ignorada en esa atmósfera de cacería de brujas. Lo que es peor, el periodista investigador Robert Parry, informó en Consortium News, cuando por fin se realizó, un año después, la investigación de seguimiento que Goss había prometido, en mayo de 1999, Goss la convocó como audiencias cerradas y secretas, en donde Porter Goss ni siquiera le permitió a Waters, uno de los miembros con mayor conocimiento sobre el tema en el Congreso, que pudiera asistir a las audiencias.