Wall Street no está muriendo; ¡está muerto! POR FAVOR, ¡NO SEAS NECIO!

13 de agosto de 2010

Wall Street no está muriendo; ¡está muerto!

POR FAVOR, ¡NO SEAS NECIO!

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

12 de agosto de 2010

Esta es la semana en la que Wall Street prácticamente murió. El Sistema de la Reserva Federal que ya estaba intentando hacer rescates financieros en un marco de rescates monetarios hiperinflacionarios prácticamente al cero por ciento, ha declarado su intención ahora de iniciar la práctica más drástica aún de copiar exactamente el mismo tipo de hiperinflación monetaria que llevó a toda la economía de la Alemania de Weimar a una desintegración general durante el verano y el otoño de 1923.

De manera notable, quienes presionan a EIR para que publique un análisis monetarista de las posibilidades de Wall Street para recuperarse, han estado consistentemente equivocados en todos los pronósticos y sugerencias que han presentado a mi conocimiento en las últimas dos décadas. Ninguno de los charlatanes con buenos deseos ha tratado nunca los efectos posteriores a 1987 de las estafas monetarias intrínsecamente inflacionarias de Alan Greenspan desde el punto de vista del único método de prognosis que ha tenido éxito durante las últimas décadas, el método de los pronósticos basados en la economía física que yo he proporcionado durante las décadas pasadas hasta la fecha.

Para esas personas razonables que honestamente quieren saber los hechos esenciales, lo siguiente sería suficiente por el momento.

Luego del exitoso avance en Normandía encabezado por Estados Unidos, tanto los principales generales estadounidenses como alemanes sabían que el régimen de Hitler estaba condenado inevitablemente. El conocimiento de esto condujo a un levantamiento respaldado por Wall Street y contra el Presidente Franklin Roosevelt, por parte de la misma pandilla de intereses financieros de Wall Street y de Londres que no solo odiaban al Presidente Franklin Roosevelt, sino que se habían unido al Banco de Inglaterra para poner a Adolfo Hitler en el poder, hasta el momento en que Winston Churchill comenzó a chillar por ayuda militar y económica de los Estados Unidos de Franklin Roosevelt en contra de Adolfo Hitler. ("No me contradigas, muchacho. Yo estuve en esa guerra y yo conozco muy bien todos los hechos esenciales sobre ese asunto".)

Ahora bien, desde el exitoso desembarco aliado en Francia en junio de 1944, la misma caterva de Wall Street y Londres que había llevado a Adolfo Hitler al poder en Alemania durante los 1920 y los 1930, regresó a las mismas políticas económicas y sociales pro fascistas tan rápido como lo toleró la población.

No me sorprendió el significado del respaldo de Wall Street a la candidatura de Harry S. Truman para la vicepresidencia. La noche en que nos llegó la noticia de la muerte del Presidente Roosevelt al teatro de guerra de China-Birmania-India, yo le respondí a las preguntas de un grupo de mis compañeros soldados: "Hemos pasado por esta guerra hasta ahora bajo un gran Presidente. Ahora, ha sido sustituido por un hombre muy pequeño, y temo por lo que pudiera ser de nosotros". En 1947, le envié una carta breve al general Dwight Eisenhower, entonces presidente de la Universidad de Columbia, donde le daba mis razones para sugerir su candidatura para la elección presidencial de 1948. El respondió diciendo, en efecto, "no en este momento", y más tarde llegué a entender su razonamiento en este respecto.

Saliendo del teatro de guerra de China-Birmania-India más o menos un año después de que terminó la guerra en Europa, yo sabía que la caterva de Wall Street ligada a Londres era el enemigo mortal de largo plazo dentro de nuestra nación. No obstante, EUA siguió siendo demasiado poderoso, y los recuerdos de los ciudadanos estadounidenses demasiado intensos, como para dejar que Gran Bretaña reanudara el papel imperial que había jugado en el mundo desde el triunfo imperial de la Compañía de Indias Orientales británica en febrero de 1763. Así que, por ese motivo, Estados Unidos mantuvo su poderío, hasta que el asesinato del Presidente Kennedy allanó el camino para el lanzamiento de la guerra larga y asoladora que el Presidente Kennedy en vida había impedido. Los diez años de guerra de EU en Indochina que le siguieron, derrumbó a Estados Unidos de la manera en que lo deseaba Londres imperial.

En el verano de 1971, ocurrieron dos acontecimientos decisivos en la época del gobierno del Presidente Richard Nixon. Primero, el papel de Arthur Burns en la cancelación del acuerdo de Bretton Woods de 1944. Segundo, la acción de lord Jacob Rothschild de Gran Bretaña, de utilizar el derrumbe del sistema de Bretton Woods para lanzar lo que se convirtió en el Grupo Inter-Alpha británico imperial, un grupo cuya influencia al presente controla un estimado del 70% de las operaciones bancarias y afines en el mundo. Ese grupo, que prácticamente es dueño de Wall Street actualmente, y también del Presidente Barack Obama y su gobierno, también, ha ocasionado la emisión de prácticamente trillones de dólares en dinero de fantasía, como el del juego de Monopolio, en la forma de derivados financieros y estafas abiertas relacionadas.

En el esfuerzo por sostener esa masa enorme de trillones de dólares nominales bajo control angloamericano, de ese "dinero de juego de Monopolio llamado derivados financieros o semejantes", para aportarle un margen de apoyo urgentemente necesario a esa masa cancerosa de virtual moneda de juguete, los principales estafadores de Londres y sus aliados a semejanza de Alan Greenspan han drenado los valores reales restantes de EU y sus ciudadanos, superando los disparates de María Antonieta y su esposo que destruyeron gran parte de Europa continental en el período de las guerras crónicas napoleónicas.

Como resultado, ha sido en esta semana que el Sistema de la Reserva Federal ha indicado que se ha alcanzado ahora un estado de desesperación monetarista, en el cual la Fed se dispone ahora a lanzar más allá de Estados Unidos mismo lo que los depredadores británicos y franceses de los 1920 iniciaron en la crisis de desintegración hiperinflacionaria de 1923 en la Alemania de Weimar.

Oye, amigo. Eso no les deja a los paisanos necios como tú discutir sobre el análisis de las dificultades del Sistema de la Reserva Federal. ¿Qué diablos propones hacer realmente? ¿Enviarle una corona de flores a Wall Street?