Intensifican diplomacia para evitar una nueva guerra en Sudan

15 de septiembre de 2010

15 de septiembre de 2010 — La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton y su colaborador el Enviado Especial de EU, general (r) Scott Gration se encuentran empeñados en una intensa actividad diplomática para evitar el estallido de una nueva guerra en Sudán, entre el norte y el sur, en la medida en que se aproxima la fecha del referéndum sobre la secesión del sur, fijado para el primero de enero del 2011. El enfoque de Clinton y de Gration difiere del de la "ricista" embajadora de EU ante la ONU, Susan Rice, los británicos y Obama, en que Clinton y Gration quieren usar la ayuda económica y agrícola al norte de Sudán y sacan a Sudán de la lista de estados que patrocinan el terrorismo, a cambio de que el norte de Sudán garantice tanto ayudar con el referéndum como aceptar su resultado, que los medios informativos europeos y americanos sugieren (o esperan) que será "un sí a favor de dividir al país".

Los dirigentes del sur de Sudán, quienes han tenido derechos de autonomía para dirigir su parte del país, fueron engatusados para que buscaran la secesión por la Casa Blanca de Obama y grupos anglo americanos que les prometieron el control sobre los campos petroleros que, para empeorar las cosas, se localizan en las ares en disputa entre las regiones administradas por el sur y por el norte. La provincia de Bahr el Ghazal, Ecuatorial, y Upper Nile son parte de Sudán Sur. Abiey, que está en la zona rica en petróleo en disputa, tiene un estatus especial, según la CPA. Abiey tendrá un referéndum por separado sobre si retiene su estatus de administración independiente sin formar parte ni del norte ni del sur.

El presidente Barack Obama y el secretario general de la ONU, Ban-Ki-Moon, dos paniaguados británicos, están patrocinando una cumbre sobre Sudán en Nueva York para el 24 de septiembre, como una actividad secundaria de la sesión de la Asamblea General de la ONU, para presionar que el proceso se mueva hacia la secesión. El presidente del gobierno autónomo del sur de Sudán (y primer vicepresidente de todo Sudán), Salva Kiir estará en Washington en los próximos días. En Nifasha en el 2005, los dirigentes tanto del norte como del sur de Sudán habían estado de acuerdo en convocar a un referéndum como parte del Acuerdo de Paz Integral. El gobierno de Kartoum sigue comprometido en sostener el referéndum. Pero las provocaciones y las amenazas de secesión por parte de facciones del Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés del sur de Sudán, podría aumentar las tensiones antes de enero del 2011.

Este nuevo conflicto potencial es un caso clásico de manipulación británica. Aunque ya se habían creado las condiciones para este conflicto prolongado, después del incidente de Fashoda en 1898, como ha insistido repetidamente Lyndon LaRouche, y mantuvieron el sur de Sudán pobre y primitivo, localizando todo el poder administrativo en el norte, en Kartoum, ahora viene un Presidente de EU y acoge el legado británico convirtiendo la política exterior de Estados Unidos, y una posible intervención militar, en una herramienta de la geopolítica británica.

Este conflicto, si se permite que estalle, se transformaría en una crisis mayor en todo el continente de África, y paralizaría cualquier perspectiva de desarrollo para el este de África. La división de Sudán, alegando divisiones étnicas, un viejo plan británico, sería como detonar una granada de mano en toda África, dado que cada nación africana está compuesta de innumerables grupos étnicos.