Termino el TARP, pero siguen creciendo los rescates y nos seguimos muriendo

5 de octubre de 2010

4 de octubre de 2010 — El Plan de Ayuda para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés) paso a la historia; fue el plan por $ 700 mil millones de dólares que cocinó el Secretario del Tesoro Hank Paulson en septiembre de 2008, para que el gobierno de Estados Unidos rescatara a los bancos. Ya se acabó. Y, para sorpresa de nadie, la Casa Blanca y Wall Street dicen que fue un éxito espectacular. Aunque en público dicen que el costo final va a ser de menos de $50 mil millones, en privado funcionarios del Tesoro alegan que quizás la nación no habría perdido ni un solo centavo.

Esto, por supuesto, es un disparate total y absoluto, y una mentira deliberada.

Para empezar, el TARP no era más que un componente más en una operación de rescate multifacética que continua hasta ahora. El gobierno de Estados Unidos, ha firmado de hecho un cheque en blanco para dar cualquier apoyo que sea necesario para ayudarle al sistema bancario a seguir operando y que los mercados financieros sigan con sus transacciones especulativas depredadoras, y sin los subsidios, el efectivo del rescate y los avales, todo el sistema quebraría. Ahora el mercado de bienes raíces residenciales es del gobierno, ya sea emitiendo o avalando prácticamente todas las hipotecas. Se están gastando enormes cantidades para respaldar el mercado de bienes raíces. Las pérdidas crecen a brincos, en cantidades que aun no se han podido determinar pero que a estas alturas dejan chiquito al dineral que se gastó en el TARP.

Todo esto es una sinvergüenzada. Se nos ha dicho que la gigantesca compañía aseguradora AIG —la principal entidad que rescató el TARP— nos está pagando el préstamo, pero cuando se ven los detalles, se ve que el Tesoro está comprando los valores en cartera de la AIG para que tenga con que "pagar". No solamente la AIG no nos está pagando —no puede, está en quiebra— sino que el Tesoro está usando ahora a la AIG como excusa para rescatar a la Reserva Federal, de la misma forma en que usaron a la AIG antes para rescatar a los bancos nacionales y extranjeros, incluyendo a varios de los bancos del grupo Inter-Alfa. Ahora hemos sabido que Prudential, la gigantesca compañía aseguradora, está recibiendo un rescate bajo cuerda vía las pólizas de seguro de las tropas de Estados Unidos que murieron en combate. Prudential, según Bloomberg, está ganando como ocho veces más que lo que le paga a los sobrevivientes de los soldados. Por donde quiera que se mire este rescate, se ve la codicia y la corrupción, y los reguladores lo ven todo y le cierran un ojo en aprobación.

Mientras tanto, la nación se desploma, la pobreza y el desamparo crecen rápidamente, las ciudades y los estados quiebran, la infraestructura se desmorona. Toda una tragedia que ocurre frente a nuestros propios ojos.

Este es el Imperio Británico en persona, la verdadera cara de enemigo. Nos están robando en despoblado, saqueando cada dólar al que le puedan echar mano, y todo esto mientras nos dicen qué tan bien van las cosas, y que tanto deberíamos apreciar todo lo que han hecho por nosotros. Ellos saben que no les creemos, pero realmente no les importa; lo que les importa es asegurarse que no hagamos nada al respecto.

Obama tiene que irse, y se tiene que restaurar la Glass-Steagall, ya. Ninguna medida a medias resultará. El costo de los rescates no se puede medir solo en términos de dólares. Lo que estamos perdiendo es la nación. Están destruyendo a nuestra población. Y esto apenas acaba de empezar. Cuando irrumpa la hiperinflación y sea visible públicamente, al estilo Weimar, nos hundiremos en el infierno. ¿Cuál es el costo de esto?