El príncipe Felipe tiene su comodín en las elecciones brasileñas

8 de octubre de 2010

5 de octubre de 2010 — Las elecciones presidenciales en Brasil no resultaron como lo habían proyectado confiadamente los medios informativos y la opinión pública. En vez de resultar en una tronante victoria para la candidata del partido gobernante, Partido del Trabajo (PT) Dilma Rousseff, los tres candidatos presidenciales recibieron porcentajes significativos: Dilma, un 47%; el candidato del PSDB, José Serra, un 33% y la verdadera sorpresa, la candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva, obtuvo un 19% del voto. Los dos principales contendientes, Rousseff y Serra tendrán que ir a una segunda ronda electoral el 31 de octubre, en donde Silva del Partido Verde se ha colocado como la "carta maestra" entre los dos.

La candidatura de Marina Silva fue una operación de principio a fin del príncipe Felipe y su organización verde nazi, la WWF (World Wildlife Fund o Fondo para la Vida Silvestre), y financiada por el Grupo Inter-Alfa de lord Jacob Rothschild, el grupo bancario de la monarquía, y su grupo asociado de "verdes" multimillonarios brasileños.

En su calidad de ministra del Medio Ambiente del gobierno de Lula, de 2003 a 2008, Silva supervisó la instrumentación de la primera mitad del proyecto Zonas Protegidas de la Región del Amazonas (ARPA) de la WWF, un plan a 10 años para colocar una red de "zonas protegidas" en el amazonas brasileño, una y media veces más grande que todo el sistema de parques nacionales de Estados Unidos, todo bajo el control de la WWF.

En septiembre de 2009, fueron desplegados al Partido Verde un grupo de empresarios "verdes", entre ellos el multimillonario Guillermo Leal, fundador de la compañía de cosméticos, Natura, quien después contendió como candidato a vicepresidente. Entre los sórdidos financiadores que se unieron al PV en ese entonces, estaba Fernando Garnero, director de Brasilinvest, el grupo de socios empresariales brasileños ligados a lord Rothschild.

Para colmo, el presidente de la WWF en Brasil, Alvaro de Souza, pidió permiso para ausentarse de la WWF en abril del 2010, con el fin de presidir el comité de finanzas de la campaña de Silva. Bajo la dirección de de Souza, mientras que la comunidad empresarial y financiera del Brasil le dio grandes cantidades de dinero a los dos candidatos principales, y en especial a Rousseff, con quien los bancos de Londres tienen arreglados acuerdos claves, la candidatura de Silva y el Partido Verde recibió suficiente dinero como para transformarle su imagen de un exótico partido minúsculo, en la "carta decisiva" del próximo gobierno brasileño.